NeuroNews

NeuroNews nació como iniciativa del CINV para acercar la Neurociencia a la Sociedad. En una alianza inédita con el diario electrónico El Mostrador, éstos se publican periódicamente en su sección Ciudad+Cultura.
Nuevos, importantes, espectaculares o controvertidos estudios en neurociencia son generalmente publicados en revistas especializadas en un lenguaje técnico que es difícil de entender para todos los que no pertenecen a esta área. En NeuroNews, estudiantes de los programas de Magister y Doctorado en Neurociencia de la Universidad de Valparaíso transcriben artículos de revistas especializadas a un lenguaje común que todos puedan entender. La selección de los estudios está a cargo de los estudiantes, y los criterios son: (1) relevancia para la sociedad en general, (2) actualidad, con publicación original durante el último año, y (3) calidad del estudio, asegurada en lo posible al permitir solamente estudios publicados en revistas internacionales, indexadas y de alto prestigio.
Invitamos a todos a revisar la página web de NeuroNews periódicamente, ya que se publicarán nuevos artículos cada dos a cuatro semanas.

Dr. Oliver Schmachtenberg
Coordinador NeuroNews

Dime lo que comes y te diré qué tan inteligente eres

 

Por Jorge González, CINV

Los investigadores seleccionaron una vasta y diversa variedad de bases de datos con información de estudios sobre el comportamiento y la alimentación de más de 140 especies distintas de primates, en donde relacionaron las estructuras sociales de sus manadas, qué tipo de alimentos consumían, cuáles eran las demandas intelectuales para encontrar dicho alimento y qué grado de desarrollo cerebral presentaban.

Es bien sabido por todos que el ser humano es el animal más inteligente en la tierra que esta capacidad intelectual le permitió llegar a ser la especie dominante, capaz de construir objetos inimaginables, dominar tierras inhóspitas e idear complejas teorías que explican la naturaleza de aquello que nos rodea. Pero si te preguntáramos ¿cómo llegó nuestra especie a ser tan inteligente? ¿por qué nuestra especie desarrolló un cerebro tan complejo y otras especies no? ¿qué determina la inteligencia de un ser vivo?

Resulta ser que la idea más aceptada por la comunidad científica estaba relacionada con el inicio de la convivencia de nuestros ancestros en grupos cada vez más grandes, motivo por el cual se fueron seleccionando en cada generación los cerebros mejor adaptados a las crecientes exigencias sociales, las cuales requerían una mayor inteligencia emocional, mayor destreza al formar ideas y un mecanismo más refinado para la toma de decisiones; lo que nos llevó rápidamente (en términos evolutivos) a desarrollar capacidades de pensamiento complejo, saber organizarnos como civilización, saber de jerarquías de poder, cómo cazar, con qué y con quién, y finalmente hasta poder desarrollar pensamiento matemático, filosofía, arte y otra gran variedad de construcciones mentales de alto requerimiento intelectual. Pero esta idea de evolución resultó algo dudosa para ciertos grupo de científicos, que después de revisar los estudios que afirmaban dicha hipótesis, se dieron cuenta que la cantidad de individuos que se estudiaban al investigar sobre el tema era muy baja, que solían ser estudios aislados y que por ello no se podía observar de forma global el enorme y complejo árbol que es la evolución.

Por ello, el científico Alex R. DeCasien junto con su equipo del departamento de antropología en la Universidad de New York decidieron realizar un análisis con un número mucho mayor de individuos, para lo que seleccionaron una vasta y diversa variedad de bases de datos con información de estudios previos sobre el comportamiento y la alimentación de más de 140 especies distintas de primates, en donde relacionaron las estructuras sociales de sus manadas, qué tipo de alimentos consumían, cuáles eran las demandas intelectuales para encontrar dicho alimento y qué grado de desarrollo cerebral presentaban.

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Facebook, un noticiero sospechoso, un nuevo Neuro News en El Mostrador

Facebook fomenta el libre albedrío en cuanto a la información que se publica y distribuye a través de los usuarios y las diversas fuentes informativas generadoras de noticias. Además, los hallazgos de esta investigación sugieren que probablemente el principal motor de la difusión de la información errónea es la polarización de los usuarios sobre narrativas específicas, inducidas por las temáticas que son más populares entre los usuarios.

Desde el surgimiento de las redes sociales y la masificación del internet en todo el globo, la población mundial no solo ha obtenido una mayor facilidad para comunicarse a pesar de las distancias, sino también la divulgación de la información se ha hecho más fácil y casi instantánea, pues basta con solo publicar un video, narrar lo sucedido a través de una publicación o simplemente compartir las noticias que se van subiendo a las diversas plataformas sociales para que rápidamente las noticias “vuelen” y logren masificarse, dependiendo obviamente del impacto que estas generen y de los gustos personales de cada usuario. En este contexto, Facebook ha tomado gran protagonismo debido a que es sin duda la red social con más usuarios en todo el mundo y una de las más usadas a nivel mundial. Entonces, ¿no sería prudente cuestionar la veracidad de la información que circula por esta red social? Esa sería una interesante pregunta que hacerse, más aún cuando no siempre se puede asegurar la legitimidad de las noticias que leemos y que compartimos.

Según lo anterior, investigadores del Laboratorio computacional de ciencias sociales de la Universidad de Pavia (Italia) en colaboración con el Departamento de Física de la Universidad de Boston (EEUU), realizaron un estudio publicado en el año 2017, con el objetivo de recopilar y analizar información obtenida de la interfaz de programación de las aplicaciones de Facebook, centrando su atención en las fuentes de información que se exponen en esta red social, cuidando por supuesto la privacidad de cada usuario.

El estudio se realizó analizando la actividad de 376 millones de usuarios de habla inglesa o anglófonos, en un periodo de 6 años (Enero de 2010 a Diciembre del 2015) por medio de los “likes” y “comentarios” que los usuarios daban a cada noticia, realizando una correlación entre los “likes” y “comentarios” que se hacían en torno a las noticias publicadas por diversas fuentes o páginas de Facebook. Examinaron la actividad de los usuarios a través de los diferentes clusters (agrupación de usuarios relacionados entre sí y pertenecientes a un mismo grupo), midiendo cómo se extienden a través de los medios de comunicación, encontrando que la mayoría de los usuarios permanecen confinados dentro de grupos específicos y su actividad se concentra en un conjunto limitado de páginas.

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Depresión en adolescentes: ¿un tema de género o de la edad?

Por Camila Gonzalez Arancibia / CINV

Es muy común pensar que estas actitudes tienen que ver con los cambios hormonales y que, por esta razón, la depresión es más común entre mujeres que en hombres, ya que estas entran a la pubertad antes que los varones; que las niñas son “alaracas” o “andan sensibles”, o que los niños no deben demostrar emociones libremente porque “no es de hombre”.

Según la Organización Mundial de la Salud, Chile es uno de los países que lidera el ranking mundial en depresión, con un 17,5% de la población que padece esta enfermedad, correspondiendo a un 7% a los adolescentes, y es uno de los países en el que la tasa de suicidio de niños y adolescentes no deja de crecer. Es por esto que hoy en día cada vez preocupa más la alta frecuencia con que se observan adolescentes con signos de depresión, o de lleno, atendiendo a constante terapia psicológica cuando deberían estar gozando de los mejores años de sus vidas. Problemas para relacionarse con sus pares, sensación de no ser comprendidos, la presión de los estudios y el rendimiento académico, parecen ser algunas de las razones por las que cada vez se ven más jóvenes sumergiéndose en si mismos sin poder – o saber – comunicarse con los demás para pedir ayuda o simplemente para desahogarse.

Es muy común pensar que estas actitudes tienen que ver con los cambios hormonales y que, por esta razón, la depresión es más común entre mujeres que en hombres, ya que estas entran a la pubertad antes que los varones; que las niñas son “alaracas” o “andan sensibles”, o que los niños no deben demostrar emociones libremente porque “no es de hombre”. Ante esta diferencia, es que un grupo de profesionales de la salud de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, se propuso estudiar si es que efectivamente existe un nexo entre la depresión adolescente y el género, en donde principalmente se enfocaron en ampliar la información sobre cuándo ocurre la aparición de los primeros episodios depresivos durante la adolescencia.

En este estudio, en donde se tomó información de más de 100.000 adolescentes de ambos sexos entre los 12 y 17 años de edad, en donde el 14% de los jóvenes presentaban algún tipo de depresión, la más comúnmente observada era la denominada como “primer episodio depresivo reciente”, la cual se diferencia de la depresión persistente y de la remitida, y esta, a su vez tenía una mayor incidencia en chicas de 15 años, correspondiendo al 13,2% versus 4,4% en los varones, mientras que en estos últimos se hacía más presente a los 17 años de edad, alcanzando el 4,9%. No solo eso, si no que la tendencia entregada por los datos era que las jóvenes de todas las edades estudiadas presentaban siempre más casos de primeros episodios depresivos que los chicos, sin embargo, esta tendía a disminuir al ir creciendo, esto es, hacia los 17 años, mientras que en los chicos se observaba una incidencia de iba aumentando con la edad, pero siempre en una menor cifra comparada con las adolescentes.

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Neurocientíficos identifican áreas del cerebro encargadas de producir los sueños

Por Felipe Tapia / CINV

Un equipo de científicos liderado por Francesca Siclari del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, decidieron investigar con más detalle la actividad eléctrica cerebral durante el sueño, usando un electroencefalograma llamado de alta densidad, el que permite, mediante el uso de un número de electrodos mayor de lo normal, identificar zonas cerebrales activas con mejor precisión.

A través de la historia de la humanidad, el origen de los sueños ha constituido un gran misterio, el que se ha intentado explicar a través de múltiples puntos de vista, desde religiosos, como mensajes de los dioses, a filosóficos, como una ventana hacia nuestro interior. Por supuesto, el tema de los sueños es también de gran interés para los científicos (de ellos, los neurocientíficos en especial), lo que ha generado una importante cantidad de estudios con el objetivo de entender el origen y la función que estos poseen.

Entre estas investigaciones destacó, en los años ’50, un descubrimiento clave que definió lo que entendíamos como el correlato cerebral de los sueños, el sueño REM. La sigla REM viene del inglés para “movimiento ocular rápido” (aunque se usa también el equivalente en español “MOR”, “REM” sigue siendo mucho más conocido). Los estudios que dieron lugar a este descubrimiento se realizaron mediante una técnica en la cual la persona se acuesta a dormir en un lugar controlado, mientras que se le realiza un electroencefalograma, el cual permite medir la actividad eléctrica del cerebro. Mediante este tipo de estudios se determinaron dos etapas en el sueño, el sueño no-REM, que corresponde al sueño en que la persona está desconectada del ambiente, inmóvil y no tiene ningún tipo de experiencia consciente, y el sueño REM, que se caracteriza por la presencia de movimientos rápidos de los ojos mientras estos están cerrados y, además, por la aparición en el electroencefalograma de patrones de actividad similares a los de una persona despierta. El siguiente descubrimiento fundamental fue el hecho de que, si una persona era despertada durante la etapa REM, reportaba haber estado soñando antes de ser despertada. Esto llevó a la visión de que entrar en la etapa REM equivalía a estar soñando.

Sin embargo, actualmente sabemos que esto no es siempre así, ya que hasta un 70% de las personas despertadas durante el sueño no-REM reporta sueños, y también existe gente que no reporta sueños durante la etapa REM, aunque en mucha menor proporción. Es por esto que un equipo de científicos liderado por Francesca Siclari del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, decidieron investigar con más detalle la actividad eléctrica cerebral durante el sueño, usando un electroencefalograma llamado de alta densidad, el que permite, mediante el uso de un número de electrodos mayor de lo normal, identificar zonas cerebrales activas con mejor precisión.

Como se explicó anteriormente, los participantes del estudio durmieron en condiciones controladas mientras se registraba su actividad cerebral mediante electroencefalograma. Se les despertó varias veces durante la noche, tras lo que se les pidió que reportaran sus experiencias, lo que permitió clasificarlos en tres grupos: los que sí soñaron algo y lo recuerdan, los que soñaron, pero no recuerdan los detalles y los que no soñaron. Además, en caso de recordar se les pidió que describieran el tipo de sueño, es decir, si experimentaron sólo pensamientos o si también incluía experiencias sensoriales, y el contenido del sueño, como presencia de sonidos, personas, lugares, sensaciones, etc.

El siguiente paso fue tomar los datos obtenidos de las mediciones con electroencefalograma y los reportes de los pacientes, y buscar alguna correlación. Para ello se dividió la actividad cerebral registrada en dos tipos, una de alta y una de baja frecuencia.

La actividad de baja frecuencia, que corresponde a ondas amplias y lentas en el electroencefalograma, se relaciona con disminución de la actividad y la capacidad de comunicarse entre distintas áreas cerebrales, siendo este el tipo de onda que se observa, por ejemplo, en personas inconscientes. Por esto se espera ver este tipo de actividad disminuido en áreas que están realizando algún tipo de trabajo activo, en especial si requiere intercomunicación entre distintas áreas cerebrales. Cuando se comparó la actividad entre personas que reportaron sueños, y las que no, se descubrió que una diferencia constante era una disminución de este tipo de ondas en una “zona activa” ubicada en un área bien definida de la parte superior lateral y posterior de ambos lados del cerebro, sugiriendo que esta zona estaría realizando un mayor trabajo en todas las personas que soñaron algo, indistintamente de si recuerdan qué era, y de si ese sueño fue durante la etapa REM o no-REM.

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Hallazgo de cráneo fosilizado permite medir la inteligencia de los dinosaurios

Por Daniel Álvarez, CINV

2 agosto, 2017

Tras el descubrimiento del cerebro parcialmente fosilizado de un dinosaurio iguanodonte en la zona de Wealden en Reino Unido. Martin D. Brasier y un grupo de científicos de las Universidades de Cambridge y Oxford, publicaron en 2016 los resultados del análisis realizado a la cavidad craneal del fósil, para poder medir la inteligencia de estos grandes y maravillosos animales prehistóricos.

Tras el descubrimiento del cerebro parcialmente fosilizado de un dinosaurio iguanodonte en la zona de Wealden en Reino Unido. Martin D. Brasier y un grupo de científicos de las Universidades de Cambridge y Oxford, publicaron en 2016 los resultados del análisis realizado a la cavidad craneal del fósil, para poder medir la inteligencia de estos grandes y maravillosos animales prehistóricos.

Desde que se acuño el nombre “Dinosaurio”, que significa lagarto terrible, por Richard Owen un biólogo, paleontólogo y anatomista comparativo del siglo 19, estas increíbles criaturas siempre han fascinado al público en general, desde grandes a pequeños. Personalmente, desde mi infancia he sentido un enorme amor por estos animales prehistóricos gracias a interpretaciones maravillosas de películas y libros tales como la famosa “Parque Jurásico” de 1993, o el gran documental televisivo “Caminando con Dinosaurios” de 1999.

Quizás lo que fascina a los niños, y a la gente en general, pueden ser sus grandes tamaños y formas diversas, tan distintas a los animales que acostumbramos ver hoy en día, y que dan la sensación de ser criaturas de un mundo fantástico. El hecho de que estos animales realmente hayan existido lo hace mucho más increíble.

Todos los días se descubren nuevas especies e información sobre su tiempo en vida gracias a los Paleontólogos (científicos dedicados al estudio de restos de organismos extintos hace ya muchos años), los cuales no descansan a la hora de descifrar los secretos que el pasado nos deja.

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La marihuana y su papel en el desarrollo de habilidades cognitivas

Un grupo de científicos pertenecientes a la University of British Columbia (Vancouver), obtuvo resultados contundentes respecto al cannabis en aspectos como la atención visuoespacial y la voluntad para ejercer esfuerzos cognitivos en el desarrollo de tareas con distintos grados de complejidad asociado a variados grados de recompensa.

Tal como sugiere la canción del grupo musical “Cultura profética” que bastante ha sonado en distintos programas radiales, muchos no pueden negar lo bien que se siente fumar cannabis o marihuana, como más ampliamente se conoce.

Cannabis es el nombre científico de una planta que es usada por sus propiedades psicoactivas, siendo una de las drogas ilícitas que cada vez más se consume a nivel mundial. Sus efectos psicoactivos se atribuyen a la acción del delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) en proteínas, receptores CB1, que se ubican en nuestro cerebro produciendo una atractiva sensación de bienestar espiritual, un estado de ánimo relajado, una impresión de que todo es más lento, mayor sensibilidad a los colores, sonidos, texturas y sabores.

Todo esto acompañado de una memoria presente que se escapa continuamente y, a veces, de unas ganas incontenibles de reírse. Un estado en el que parece haber poco espacio para la violencia, hacen de esta droga una especie de antídoto, un promotor de concordia y paz, como muchas canciones implícitamente prometen.

Sin embargo, considerando el aumento progresivo del consumo de marihuana en el contexto de una sociedad cada vez más globalizada y en vías de desarrollo, ¿qué tan beneficioso puede resultar el consumo de cannabis en el desempeño laboral, y en especial, académico, en donde la motivación es clave para el desarrollo de habilidades cognitivas?

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La forma que tiene el cerebro para modificar comportamientos después de los errores

Por Hernán Álvarez / CINV

Equivocarnos es parte de la vida ante lo cual es interesante entender la forma en que el cerebro se enfrenta a los errores. Esto fue lo que investigó un equipo de científicos de la Universidad de Roma, y la fundación IRCCS Santa Lucia en Roma, Italia, quienes, motivados por el desconocimiento que existe sobre éste tema, estudiaron como nuestro cerebro reacciona posteriormente a detectar que nos equivocamos y prevenir que cometamos un segundo error.

Estamos en la comodidad de nuestro hogar, estamos descalzos, tranquilamente caminando, cuando de repente, de la nada, sentimos un golpe, específicamente del dedo más pequeño del pie. En ese segundo se nos vienen muchas cosas a la mente y en primera instancia tenemos ganas de gritar todo tipo de palabras que puedan aliviar el dolor agudo. Después, durante un tiempo, nos movemos cautelosos y más atentos, y cada vez que pasamos cerca de un mueble o por el lado de la cama, lo hacemos con más cuidado. Esto es algo que pasa siempre que cometemos un error, ya sea al dar vuelta un vaso o quemarnos cuando retiramos la comida del horno; la siguiente vez que lo intentamos somos más cuidadosos. Equivocarnos es parte de la vida ante lo cual es interesante entender la forma en que el cerebro se enfrenta a los errores. Esto fue lo que investigó un equipo de científicos de la Universidad de Roma, y la fundación IRCCS Santa Lucia en Roma, Italia, quienes, motivados por el desconocimiento que existe sobre éste tema, estudiaron como nuestro cerebro reacciona posteriormente a detectar que nos equivocamos y prevenir que cometamos un segundo error.

El proceso que realiza el cerebro cuando nos equivocamos se divide en etapas, y para graficarlo lo pondremos en un contexto. Imaginemos que estamos con un grupo de personas y somos los encargados de servir los vasos a los demás. Comenzamos a servir los vasos, servimos el primero, entonces ahí ocurre el primer proceso, en el cual nuestro cerebro realiza un chequeo de si nos equivocamos y esto es extremadamente rápido, ocurre aproximadamente un tercio de segundo después de realizar la actividad, ahí el cerebro comprueba si lo hicimos bien o mal, para continuar con el ejemplo supongamos que, en esta ocasión, lo hicimos bien.

Al servir el segundo vaso en el momento de estar colocando lo que sea que haya dentro de él, realizamos un pequeño desliz con la mano que lleva a darlo vuelta y derramar todo el líquido que contenía, ahí ocurre nuevamente lo anteriormente señalado y un tercio de segundo después nuestro cerebro detecta que nos equivocamos. Es aquí que comienza otro proceso, llamado “ajuste post-error”, encargado de efectuar cambios en nuestro cerebro a nivel de la actividad de las neuronas para así lograr hacer bien la tarea y evitar equivocarnos de nuevo, y poder volver a servir correctamente el vaso que antes dimos vuelta. Éste proceso fue el estudiado por los científicos, siendo algo pionero en las investigaciones relacionadas a esta etapa, debido a que, la información conocida hasta la fecha se enfoca, principalmente, en el proceso cerebral de detectar el error y no como éste cambia a nivel neural antes de realizar nuevamente la actividad.

La investigación se realizó en un grupo de 36 personas. El experimento se realizó en una habitación acondicionada donde los individuos estaban sentados cómodamente delante de un monitor, la silla en la cual estaban sentados tenía un botón colocado en el apoya brazo derecho. La actividad consistió en que se les mostrarían a los participantes cuatro imágenes, de las cuales había dos que indicaban que los sujetos tenían que apretar el botón y dos que significaban no apretarlo. El grupo de imágenes se mostró al azar y tenían la misma probabilidad de aparecer. Además, para analizar el funcionamiento cerebral se utilizó un electroencefalograma, que permite observar la actividad eléctrica del cerebro durante la realización de las tareas.

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Con la técnica de la resonancia magnética científicos buscan descifrar la fascinación por la música

Por Jesús Olivares/ CINV

Matthew E. Sachs, junto a un equipo de investigadores de las Universidades Harvard y Wesleyan en Estados Unidos, publicaron en marzo de 2016 los resultados de una investigación que trata de responder por qué al activarse los circuitos de recompensa estos elaboran respuestas intensamente placenteras en algunos individuos y en otros no, frente a un estímulo musical.

No importa si eres metalero, escuchas sólo música docta o te gustan Los Blops, si tienes un estilo musical preferido, seguramente habrás experimentado más de un escalofrío al escuchar tu “tema favorito”, y no me refiero a un escalofrío metafórico, me refiero a la sensación particular de percibir un estremecimiento físico placentero frente a algunos de los acordes que escuchas en ese momento. Por otro lado, habrá también lectores que no entenderán a lo que me refiero, pues para ellos la música no significa otra cosa que sonidos armoniosos que le sirven para pasar el rato, como una especie de relleno en su vida o algo que es necesario sólo con el fin de poder bailar, en el fondo personas a las que no les gusta, en apariencia, la música.

Si bien existe variabilidad en cuanto al gusto por la música, es importante decir que en todas las civilizaciones de las que se tiene registro ha existido la expresión musical, de forma que la música tendría un rol cultural universal.

Entonces, ¿por qué a algunas personas les provoca placer la música, mientras que a otras no? En primer lugar, hay que tener en cuenta que cuando se trata de artes visuales, música o poesía, el placer que sentimos es un placer estético y existe toda una rama de la neurociencia que estudia este fenómeno.

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Científicos indagan sobre la violencia letal ¿Un rasgo humano cultural o genético?

Por César Ravello/ CINV

Científicos buscan esclarecer cuáles son los factores determinantes para la aparición de violencia letal contra individuos de la misma especie. Usando una gran cantidad de datos arqueológicos e históricos, midieron cómo ha ido variando el nivel de violencia a lo largo de la historia y cómo se compara con otros animales.

Si bien a la mayoría le puede horrorizar, a nadie le sorprende que en la especie humana hayan individuos capaces de matar a otros de su misma especie. La historia está llena de eventos en que humanos han usado violencia letal contra otros humanos, desde grandes guerras con millares de muertos hasta un simple individuo asesinando a otro a sangre fría en alguna riña. Y ni siquiera es necesario mirar al pasado para encontrar hechos de este tipo, cada día nos llega información sobre personas muertas a manos de otras personas.

¿Es la violencia parte de la naturaleza humana? Esta pregunta, o alguna variante, se ha venido haciendo desde hace miles de años bajo distintos enfoques ¿Es un fenómeno sicológico, sociológico, o está enraizado en un nivel más profundo de nuestra naturaleza animal, y que hemos heredado de nuestros ancestros evolutivos? En este último punto se ha enfocado un reciente estudio realizado por un grupo de científicos españoles encabezados por José María Gómez, publicado en la prestigiosa revista Nature.

Antes de continuar es necesario aclarar un punto: el humano no es la única especie animal que puede matar a otros de su misma especie. El uso de violencia letal se manifiesta en muchos animales, y no sólo en carnívoros como podría esperarse sino incluso en algunos que podrían considerarse a simple vista apacibles, como los caballos o los hámsters. Aclarado este punto, podemos dejar de lado toda noción de que la violencia letal es algo inherente a la “maldad” humana o que los animales son “bondadosos”. Sin embargo, no todas las especies de animales manifiestan esta conducta, por lo que uno de los objetivos del estudio es analizar en qué grupos de animales aparece este fenómeno y si es un rasgo compartido entre especies emparentadas. Para ello se hizo la medición de la “señal filogenética”, que indica cuál es la probabilidad de que dos especies compartan un rasgo según qué tan emparentados estén; así, si un rasgo aparece en dos especies cercanas, la señal filogenética de ese rasgo tendrá un valor alto y permite asumir que si estas dos especies presentan el rasgo, lo heredaron a partir de su ancestro en común.

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Científicos buscan comprender cómo se desarrolla en nuestro cerebro el fraude, la malversación y la coima

Por Rodolfo Agurto/ CINV

Es sabido que cuando existen comportamientos de transgresión o de deshonestidad, y estos no son descubiertos o castigados, pueden escalar en el tiempo, siendo más y más intensos con cada subsecuente repetición del acto deshonesto. Así, lo que puede comenzar como un simple juego de engaño, puede transformarse en un verdadero escándalo de grandes proporciones que podrá tener consecuencias legales y personales graves. Sin embargo, científicamente hablando, no se han abordado explicaciones de esto ni de lo que ocurre en el cerebro cuando este patrón de escalamiento comienza a desarrollarse. En una reciente publicación en la revista Nature, un grupo de investigadores Londinenses ha comenzado a estudiar las bases neurofisiológicas relacionadas con este comportamiento.

Fraude, malversación, coimas y aprovechamiento de vacíos legales. La lista suma y sigue. Con el uso progresivo y sofisticación de las redes sociales, muchas personas han comenzado a levantar la alfombra y poner sobre la mesa los quehaceres deshonestos y delictuales presentes en nuestra sociedad. Los recientes episodios de colusión en Chile y otros diversos casos de deshonestidad, otorgan gran relevancia a la discusión de estos temas.

Sin embargo, e independiente de la interpretación de estos fenómenos sociales, a algunos científicos les resulta interesante comprender esta tendencia humana a actuar de forma deshonesta, ¿cuál es el origen y cómo se desarrolla en el cerebro humano, el sustrato neurobiológico que posteriormente facilita tales conductas poco éticas? Responder a esta pregunta no es una tarea fácil, debido a la complejidad del comportamiento humano, y a la gran cantidad de factores que lo determinan y moldean. No obstante, existen algunos correlatos neuroanatómicos que se han comenzado a estudiar y que dan luces interesantes sobre cómo se desarrolla la deshonestidad en nuestro cerebro.

Es sabido que cuando existen comportamientos de transgresión o de deshonestidad, y estos no son descubiertos o castigados, pueden escalar en el tiempo, siendo más y más intensos con cada subsecuente repetición del acto deshonesto. Así, lo que puede comenzar como un simple juego de engaño, puede transformarse en un verdadero escándalo de grandes proporciones que podrá tener consecuencias legales y personales graves. Sin embargo, científicamente hablando, no se han abordado explicaciones de esto ni de lo que ocurre en el cerebro cuando este patrón de escalamiento comienza a desarrollarse.

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