“Un viaje por el cine”, la primera película hecha por estudiantes con autismo

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Fue el resultado de un taller de cine impartido en el proceso de talleres 2019 de Ojo de Pescado. Son alumnos del Centro Educativo Aspaut de la Corporación Educacional Aspaut de Viña del Mar.
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Proyecto inédito

“Un viaje por el cine”, es el primer proyecto cinematográfico hecho íntegramente por estudiantes en condición de espectro del autismo. Y es el resultado de un taller de cine que fue impartido en esa comunidad educativa, en el proceso de talleres 2019 de Ojo de Pescado.

La directora del certamen cinematográfico, Alejandra Fritis, anuncia el anhelado estreno, e invita a los realizadores a recibir el aplauso de la audiencia y a explicar el cortometraje que se proyectará. La sala está repleta.

Cristian, Maximiliano, Ignacio, Braulio, Sebastián, Alonso, Sara, Marcelo, José, Benicio, Diego, Felipe, Sebastián y Gabriel suben al escenario.

Cristian toma el micrófono y señala, “estamos muy contentos y orgullosos porque la película que hicimos y que ahora ustedes van a ver, está genial y muy buena”.

La proyección es un éxito. La sala ovaciona el cortometraje.

La explicación científica

En un país en que no existe política pública en torno al autismo, en que no se cuenta con catastro intersectorial a nivel nacional, el “depende” de Ignacio se vuelve cruda realidad, porque nos lleva a la imperiosa necesidad de garantizar espacios en que se den condiciones óptimas y adecuadas para permitir que “nadie quede atrás”, como se señala en los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de Naciones Unidas, suscrita por Chile.

Pablo Moya, doctor en Ciencias Biomédicas, director del Programa de Magister en Ciencias Biológicas de la Universidad de Valparaíso e investigador del Centro Interdisciplinario de Neurociencia CINV de la Universidad de Valparaíso, explica que “de acuerdo al DSM-V, los trastornos del espectro autista (TEA) están caracterizados por ‘deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en distintos contextos’.

Las alteraciones que conllevan estos trastornos implican serios deterioros en la capacidad de relacionarse, adaptarse e interactuar socialmente, así como en el desarrollo cognitivo.

Las investigaciones de Moya abordan entre otras materias, la genética psiquiátrica y del comportamiento. Y resulta clave conocer su opinión experta, para comprender qué ocurre a nivel cerebral en estudiantes en condición de espectro del autismo, tras haber vivido una experiencia de aprendizaje en un taller de cine.

“En particular, lo que más destaco de este taller es el énfasis en el entrenamiento de las funciones ejecutivas que ayudan a desarrollar las habilidades para aprender. Aquí se incluye la toma de decisiones, la planificación, la memoria de trabajo, la atención y la flexibilidad cognitiva. Estas son consideradas las funciones cerebrales superiores”, explica.

“En general, los niños con autismo tienen una forma cualitativamente distinta de organizar estas funciones, por lo que no prestan atención, tienen dificultades para empezar o terminar una actividad, o transitar de una actividad a otra”, dice.

“Gracias a este taller, los niños han entrenado sus funciones ejecutivas: desarrollar la memoria con actividades para recordar visualmente o auditivamente secuencias, reproducir de memoria secuencias; desarrollar la planificación diaria: lista de ‘cosas que hacer’ sin tiempo, y que priorizan entre las actividades; trabajar la flexibilidad, alterar la secuencia de rutinas a la que están acostumbrados, y ayudarlos a encontrar una solución; aumentar la flexibilidad en la resolución de problemas; aumentar la flexibilidad en el lenguaje”.

Moya enfatiza, “al momento de nacer, el cerebro humano aún está formación -su madurez completa recién llega alrededor de los 20 años- y muchos circuitos cerebrales se van moldeando y modificando a lo largo del desarrollo, de acuerdo con las interacciones a las que el niño ha estado sometido”.

“Hoy sabemos que el cerebro humano puede cambiar a través de las relaciones con el medio ambiente, incluidas relaciones sociales, y que esta experiencia puede contrarrestar la predisposición genética y que nuevas experiencias logran también neutralizar experiencias pasadas creando nuevos circuitos neurales”, asegura.

“En este sentido, la relación de la epigenética con el neurodesarrollo es muy fuerte. Los fenómenos que comprometen los distintos procesos epigenéticos han demostrado también tener importancia en la génesis de los trastornos del neurodesarrollo. Importantemente, las alteraciones del mecanismo epigenético pueden ser reversibles, lo que podría explicar la variación del fenotipo autista a lo largo del tiempo.”

Agrega que la epigenética se refiere a cambios en la función de los genes que no se deben a modificaciones en la secuencia de ADN, que pueden ser reversibles, y que además pueden transmitirse a la descendencia.

Y detalla, “actualmente, existe un gran énfasis en la necesidad de detectar TEA tempranamente y realizar intervenciones especializadas. Esto está basado en la neuroplasticidad, en la capacidad que posee el cerebro en desarrollo de modificar su funcionamiento en base a la experiencia. De este modo, desarrollar experiencias relacionales diseñadas para elevar la atención social, la comunicación y el compromiso afectivo de los niños con TEA puede ir modificando secundariamente el desarrollo del cerebro, y por ende su funcionamiento”

“Este taller de cine realza la importancia de las intervenciones en TEA, porque facilitan el desarrollo de muchas habilidades entre las que se encuentran las habilidades sociales tan necesarias para modelar comportamientos y respuestas emocionales que enriquecen la vida cognitiva de los niños. Hay que enfatizar que cuanto antes se inicie este tipo de entrenamiento, más beneficios reportará, ya que es gracias a la neuroplasticidad que estos estímulos o ejercicios externos modulan los procesos subyacentes a las Funciones Ejecutivas, creando nuevas conexiones cerebrales que mejoran así nuestro desempeño cotidiano”, afirma.

Neurodiversidad

La conclusión desde la neurociencia es clara y sorprendente. Con esta evidencia a la mano es imperioso poner en el debate nacional de la calidad de la educación, el alcanzar objetivos que consideren activamente a la neurodiversidad.

La directora de Centro Educativo Aspaut de Viña del Mar, reflexiona al respecto que “el ámbito de las artes y de la cultura no son ámbitos que usualmente exploremos con nuestros alumnos, porque nos abocamos más bien a necesidades básicas de autoregulación y autonomía”.

“Sin embargo, las posibilidades de comunicación que se han dado a través del taller de cine, nos han abierto un nuevo mundo de posibilidades. Nuestros estudiantes se han sentido felices con este taller, más aun al poder observar su creación cinematográfica, en un producto real y concreto: un cortometraje que es resultado de algo creado por ellos mismos”, subraya.

“Además para las familias ha sido un hallazgo evidenciar que existen posibilidades expresivas. La creación, la capacidad de idear una trama, de comunicar emociones y sentimientos, ha agregado una herramienta más a las que hemos tratado de desarrollar con nuestros estudiantes. Ahora ellos pueden comunicar, a través de una actividad de arte, a través del cine”.

“Estamos recién incursionando y queremos seguir aprendiendo y trabajando para desarollar todas las potencialidades que nuestros estudiantes tienen. El cine se ha abierto como una experiencia increíble para toda nuestra comunidad educativa”, explica.

La meta ahora es lograr que al menos una vez al año se pueda ejecutar un taller de cine en Centro Educativo Aspaut. Para eso la comunidad educativa desde su Corporación Educacional está centrada en buscar recursos que permitan finaciar en el largo plazo esta inciativa.

La presidenta de Corporación Educacional Aspaut finalmente indica, “no podemos pretender como sociedad que las personas neurodiversas maquillen sus condiciones y pasen ‘desapercibidas’ en los ambientes ‘normotípicos’”.

“Tenemos certeza que las personas en condición de espectro del autismo poseen una mirada de mundo distinta e imprescindible al momento de pensar en los aportes de pensamiento, ideas y argumentos, que son vitales cuando debemos nutrir los grandes temas y debates de toda sociedad”, destaca.

“En Chile tenemos que comprender y llevar a la práctica que es responsabilidad de todos como sociedad, desde lo público y lo privado el proporcionar acompañamientos óptimos a personas en condición de autismo para que accedan al derecho de poder desarrollar al máximo sus potencialidades”.

Hora de diplomas

Concluye la función. Cristian, Maximiliano, Ignacio, Braulio, Sebastián, Alonso, Sara, Marcelo, José, Benicio, Diego, Felipe, Sebastián y Gabriel suben al escenario nuevamente, esta vez para recibir diplomas por su realización cinematográfica.

La sala repleta una vez más los ovaciona.

Los cientos de niños y niñas asistentes aplauden con alegría, integración, inclusión, respeto, apreciando y valorando la diferencia. La necesaria diferencia. Cine y autismo a todas luces han enseñado sobre empatía, aprendizajes y neurodiversidad en esta jornada, diciendo en la proyección que una nueva forma de educar sí es posible.

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