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Cómo el uso de mascarilla dificulta el reconocimiento de emociones en personas con Trastorno del Espectro Autista

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Existen siete emociones reconocidas a nivel mundial que se manifiestan principalmente a través del rostro: felicidad, miedo, ira, sorpresa, disgusto, desprecio y tristeza. Las personas tenemos la capacidad para distinguir entre cientos de caras que presentan expresiones diferentes entre ellas. Sin embargo, el uso obligatorio de mascarilla como consecuencia de la pandemia de COVID-19 ha generado que se dificulte el reconocimiento de estas emociones, una situación que ya viven las personas con trastorno del espectro autista (TEA), para quienes el reconocimiento de emociones es todo un reto.

Publicado en El Mostrador el 25 noviembre de 2021
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La facilidad con que las personas distinguimos entre diferentes rostros que expresan emociones está basada en una percepción y procesamiento integral, es decir, se perciben los rostros como algo más que la suma de sus partes. Sin embargo, desde un punto de vista social, el uso de mascarilla ha cambiado la manera en la que reconocemos emociones, ya que al estar medio rostro tapado debemos apoyarnos en otros factores como el volumen y tono de voz, la postura, los gestos y las expresiones faciales de la parte superior del rostro (mirada, fruncir la frente etc.).

Esto representa todo un reto para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), pues utilizan estrategias alternativas para el examen de los rostros, que son principalmente “no emocionales” como las que comúnmente se utilizan para procesar objetos. Esta forma distinta de percibir los rostros conlleva importantes dificultades a la hora de interpretar emociones, algo equivalente a lo que nos sucede con el uso de mascarillas.

Reconocimiento facial de conocidos

Los doctores Daniel J. Carragher y Claus-Christian Carbon a finales de 2020 reportaron el efecto del uso de mascarilla a nivel de reconocimiento facial y de las emociones respectivamente.  El primer estudio consistió en evaluar la capacidad para reconocer rostros familiares y no familiares con y sin mascarilla.

Para ello se estudiaron 143 participantes todos mayores de 18 años, a los cuales se le mostró una serie de pares de fotografías donde: 1) ambos rostros estaban descubiertos, 2) uno tenia mascarillas y el otro no, 3) ambos rostros usaban mascarillas, y luego se les pidió que dijeran si el rostro pertenecía a la misma persona o no.

Primero se realizó el procedimiento con rostros de extraños y, posteriormente, se repitió con rostros de famosos que eran familiares para los participantes. Los resultados arrojaron que siempre que estuviese presente la mascarilla, era más difícil reconocer a la persona, aun cuando fuese familiar. No obstante, esto se hacía más complicado cuando era un rostro desconocido, confirmando que el uso de mascarilla dificulta el reconocimiento facial.

Identificar emociones

Por otro lado, el segundo estudio evaluó la capacidad de un grupo conformado por 36 personas (entre 18 y 87 años) de reconocer las expresiones faciales que se le atribuyen a cada emoción en rostros con y sin mascarillas. El diseño experimental consistió en mostrar una serie de fotografías de una sola persona representando cada emoción con y sin mascarilla, y se les pidió a los participantes que identificaran las emociones bajo ambas condiciones.

En el caso de las fotografías sin mascarilla el porcentaje de error fue muy bajo. Mientras que, en el set de fotografías con mascarillas, no solo el porcentaje de error fue considerablemente mayor, sino que adicionalmente se confundieron emociones. Por ejemplo, se confundió disgusto con ira. Esta mala interpretación podría causar que una persona que siente aversión a algo muy específico en una situación determinada y que expresa esto de manera espontánea, pueda interpretarse como una persona enojada y potencialmente agresiva. Además, se confundió tristeza con normalidad lo que podría llevar a que no se genere empatía frente a la persona que se encuentra triste.

Finalmente, se les preguntó a los participantes qué tan seguros estaban de sus respuestas. En el 100% de los casos dijeron que estaban menos seguros cuando el rostro tenía mascarilla, por lo que los investigadores concluyeron que el uso de mascarilla no solo dificulta el reconocimiento de emociones, sino que también, la confianza en la propia evaluación.

El caso de personas con TEA

Adicionalmente, es importante señalar que las personas con TEA (en especial los niños), suelen desarrollar fobias ante equipos médicos (incluyendo mascarillas), lo que puede convertirse en un problema adicional bajo las condiciones actuales en las que vivimos.

Mary Halbur y su equipo a principios de 2021 reportaron un método que busca ayudar a que los niños con TEA se familiaricen con el uso de mascarillas. Promovieron el uso de las palabras para expresar emociones y así hacer más sencillo el reconocimiento de estas.

El método consiste en familiarizar al niño con la mascarilla en practicas diarias de 10 minutos, donde se parte estando con la mascarilla a un metro de distancia y se va avanzando hasta poder colocar la mascarilla sobre el rostro del niño o niña por 3 segundos. Posteriormente, se incrementa el tiempo de uso hasta que usar la mascarilla no genere disgusto. Es importante mencionar que no se puede avanzar al paso siguiente hasta que el niño no sea capaz de repetir durante tres días el paso anterior sin presentar quejas. Al inicio de cada sesión al niño se le da a escoger un juguete y una golosina de su preferencia, el juguete podrá usarlo durante el tiempo que dure el protocolo y, la golosina solo podrá comerla al final del protocolo si es que no mostró resistencia al método. Por otro parte, es importante que el adulto que asista al niño durante el protocolo se mantenga calmado y promueva el uso de palabras para expresar las emociones.

El método creado por Halbur se aplicó a un grupo de 12 niños con distintos grados de autismo, obteniendo resultados favorables en todos los casos. Pasadas dos semanas, todos los niños culminaron el protocolo siendo capaces de usar mascarillas por tiempos mayores a 15 minutos sin ningún problema. Además, se observó una respuesta positiva al uso de palabras para expresar emociones validando la metodología empleada.

Con base en las investigaciones mencionadas podemos decir que, si bien el uso de mascarillas como consecuencia de la pandemia ha hecho que se dificulte el reconocimiento de emociones y rostros en general, también nos ha dado la oportunidad de acercarnos a la vivencia diaria de las personas con TEA. Esto no solo nos permite empatizar profunda y sinceramente, sino también proponer cambios, como normalizar el expresar sentimientos y emociones con palabras, de manera que percibir distinto no implique una dificultad.

Fuentes:

  • Carbon, C. C. (2020). Wearing Face Masks Strongly Confuses Counterparts in Reading Emotions. Frontiers in Psychology11(September), 1–8. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.566886
  • Carragher, D. J., & Hancock, P. J. B. (2020). Surgical face masks impair human face matching performance for familiar and unfamiliar faces. Cognitive Research: Principles and Implications5(1). https://doi.org/10.1186/s41235-020-00258-x
  • Halbur, M., Kodak, T., McKee, M., Carroll, R., Preas, E., Reidy, J., et al. (2021). Tolerance of face coverings for children with autism spectrum disorder. Journal of Applied Behavior Analysis9999(9999), 1–18. https://doi.org/10.1002/jaba.833
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