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Neurocientíficos analizan el impacto del asesinato como estrategia adaptativa de sobrevivencia

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Un estudio, publicado recientemente por la revista «Nature» concluyó que los asesinatos entre chimpancés -que ha llamado la atención de la ciencia desde hace 40 años- no eran una consecuencia de la intervención humana, como se pensaba, sino que los asesinatos eran deliberados como una estrategia adaptativa de sobrevivencia para obtener un mejor acceso a recursos como la alimentación y parejas de apareamiento. Este trabajo tiene muchas repercusiones sobre nuestras ideas respecto de la agresión humana y sobre máximas relacionadas con la “naturaleza” de nuestra especie.

Publicado en El Mostrador el 12 mayo de 2015
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No es desconocido que los animales en general matan a otros animales para sobrevivir, como la lechuza que caza ratones para sus crías, o incluso aquellos que matan a animales de la misma especie por canibalismo, como es el caso de las jaibas.

El matar a animales de la misma especie, sin embargo, por razones distintas de la dieta nos parece poco común y hasta lo atribuimos a causas ambientales, a accidentes desafortunados, olvidando los muchos documentales que hemos observado donde leones jóvenes se apoderan de un harem ajeno y matan a las crías del macho vencido. Ahora bien, si esto nos parece lejano, al hablar de homínidos -como los chimpancés- nos parece incluso un contrasentido.

¿Por qué animales tan sociables e inteligentes asesinan a los de su misma especie?

La teoría imperante al respecto, fue que durante mucho tiempo se pensó que este tipo de comportamiento violento que derivaba en el homicidio entre chimpancés era consecuencia de la intervención humana al cambiarlos, por ejemplo, de habitat, sin embargo el trabajo del neurocientífico Michael L. Wilson, entre otros autores, publicado el 2014 en la revista Nature, sostiene lo contrario.

Tras 50 años de estudios de chimpancés (Pan troglodytes) y bonobos (Pan paniscus) en 18 y 4 comunidades, respectivamente, se demostró que los asesinatos son una forma adaptativa de sobrevivencia para obtener un mejor acceso a recursos como la alimentación y parejas de apareamiento. En este trabajo se tuvieron registros de 152 asesinatos, de los cuales 58 fueron observados, 41 inferidos a partir de evidencias de agresión y en 53 se sospechó asesinato por desaparición de un sujeto saludable o la muerte repentina de éste.

Para el grueso del estudio solo se emplearon los asesinatos observados e inferidos como una medida conservadora. Cabe destacar que para los bonobos solo se tuvo un asesinato en un lugar de poca intervención humana y pocas alteraciones ambientales a pesar que otras comunidades de los mismos fueron más afectadas por intervención humana, por ende la mayoría de las conclusiones son válidas para chimpancés.

Dado que muchas comunidades no fueron intervenidas, uno de los indicadores centrales para determinar las causas de los ataques fue la tasa de asesinatos, la cual no mostró relación con la acción humana, sin embargo mostró relación directa con la densidad poblacional y la composición de genero de la comunidad, por lo tanto aquellas comunidades con mayor cantidad de machos y mayor densidad presentaron mayor cantidad de asesinatos. Adicionalmente, se tuvieron los siguientes patrones de asesinato: la mayoría de los ataques fueron causados por grupos de machos (92%) contra otros machos (73%) con una proporción de 8:1, y que la mayoría de los ataques fueron dirigidos a miembros de otras comunidades (66%) lo que resulta impactante ya que raramente se tienen encuentros con otras comunidades.

En el caso de las hembras, la mayoría de sus ataques fueron contra crías, ocasionalmente uniéndose con machos para asesinar a adultos. La finalidad de estos ataques se explica de mejor manera por la hipótesis adaptativa, que explica que los asesinatos son el medio para eliminar a los rivales cuando los costos de asesinar son menores.

Este trabajo tiene muchas repercusiones sobre nuestras ideas con respecto a la agresión humana y sobre máximas relacionadas con la “naturaleza” de nuestra especie. Si bien, estos estudios muestran cómo especies inteligentes de homínidos, muy similares a nosotros, ocupan estrategias basadas en la violencia para obtener beneficios de sus pares, esto no es una excusa para que nosotros empleemos esta estrategia sino más bien para disuadirnos de ejecutar tales actos, ya que a diferencia de los chimpancés poseemos niveles de abstracción racional muy superiores para buscar los medios que nos beneficien a todos.

Vínculo al artículo original:

http://www.nature.com/nature/journal/v513/n7518/full/nature13727.html

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