Científicos indagan sobre la violencia letal ¿Un rasgo humano cultural o genético?

Por César Ravello/ CINV

Científicos buscan esclarecer cuáles son los factores determinantes para la aparición de violencia letal contra individuos de la misma especie. Usando una gran cantidad de datos arqueológicos e históricos, midieron cómo ha ido variando el nivel de violencia a lo largo de la historia y cómo se compara con otros animales.

Si bien a la mayoría le puede horrorizar, a nadie le sorprende que en la especie humana hayan individuos capaces de matar a otros de su misma especie. La historia está llena de eventos en que humanos han usado violencia letal contra otros humanos, desde grandes guerras con millares de muertos hasta un simple individuo asesinando a otro a sangre fría en alguna riña. Y ni siquiera es necesario mirar al pasado para encontrar hechos de este tipo, cada día nos llega información sobre personas muertas a manos de otras personas.

¿Es la violencia parte de la naturaleza humana? Esta pregunta, o alguna variante, se ha venido haciendo desde hace miles de años bajo distintos enfoques ¿Es un fenómeno sicológico, sociológico, o está enraizado en un nivel más profundo de nuestra naturaleza animal, y que hemos heredado de nuestros ancestros evolutivos? En este último punto se ha enfocado un reciente estudio realizado por un grupo de científicos españoles encabezados por José María Gómez, publicado en la prestigiosa revista Nature.

Antes de continuar es necesario aclarar un punto: el humano no es la única especie animal que puede matar a otros de su misma especie. El uso de violencia letal se manifiesta en muchos animales, y no sólo en carnívoros como podría esperarse sino incluso en algunos que podrían considerarse a simple vista apacibles, como los caballos o los hámsters. Aclarado este punto, podemos dejar de lado toda noción de que la violencia letal es algo inherente a la “maldad” humana o que los animales son “bondadosos”. Sin embargo, no todas las especies de animales manifiestan esta conducta, por lo que uno de los objetivos del estudio es analizar en qué grupos de animales aparece este fenómeno y si es un rasgo compartido entre especies emparentadas. Para ello se hizo la medición de la “señal filogenética”, que indica cuál es la probabilidad de que dos especies compartan un rasgo según qué tan emparentados estén; así, si un rasgo aparece en dos especies cercanas, la señal filogenética de ese rasgo tendrá un valor alto y permite asumir que si estas dos especies presentan el rasgo, lo heredaron a partir de su ancestro en común.

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