Premio Nacional critica proyecto del Ministerio de Ciencia: “Puede ser un desastre, como el Transantiago”

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Ramón Latorre, bioquímico y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2002

Los principales aspectos que critican los científicos consultados son: financiamiento y la exclusión de ciencias sociales, humanidades y artes, entre otros puntos.

Los premios nacionales de ciencias naturales, exactas, sociales y humanidades, junto a otros académicos, enviaron una carta a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) y a parlamentarios para oponerse a la rápida tramitación a la que se ha expuesto al proyecto de ley que crea el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, porque, según los especialistas, la iniciativa presenta indicaciones con errores que deben ser discutidos. Ramón Latorre, bioquímico y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2002, es tajante: “El proyecto de ley, no define un presupuesto fijo y no plantea una visión transdisciplinaria de ciencias. En caso de aprobarse podemos estar peor parados de lo que estábamos. En vez de un salvavidas, puede transformarse en un salvavidas de plomo”, dice.

Enfatiza que es necesaria una institucionalidad que promueva el desarrollo de las ciencias, pero la implementación de esta ley sin una minuciosa discusión, puede ser un arma de doble filo. “Como ocurrió con el Transantiago. Se eliminaron las micros amarillas pensando que se iba a mejorar la movilización pública y por la mala implementación se produjo un desastre mayor. Esto puede ser un desastre mayor, como el Transantiago”, agrega Latorre, a modo de comparación.

Financiamiento. El ejecutivo, en su ley de presupuesto para este año, determinó destinar 0,38% de los recursos fiscales para ciencias. La agencia encargada de administrar este dinero es Conicyt, y según los científicos, esto equivale a 340 mil millones de pesos anuales. “En el proyecto se propone destinar los mismos recursos con los que cuenta Conicyt. Y eso es una mala señal. Porque las becas no alcanzan con ese dinero. Gente muy productiva ha quedado sin financiamiento en sus proyectos. Estamos en una situación lamentable. Este ministerio no va a resolver nada si cuenta con ese monto”, dice la bioquímica Cecilia Hidalgo y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2006.Una de las científicas que más se ha reunido con los parlamentarios para manifestarles dichas inquietudes es la bióloga y doctora en Ciencias Biológicas UC, Carolina Torrealba, que considera que destinar 340 mil milllones de pesos es ineficiente. “Conicyt tiene una mala gestión y está evaluada pésimamente por sus usuarios. Lleva dos meses sin pagarles los sueldos a quienes tienen becas. Entonces cómo es posible que con estos recursos se pretenda administrar un ministerio”, dice.

Exclusión de ciencias sociales, humanidades y artes. El proyecto en sus indicaciones deja de lado la integración de las ciencias sociales, humanidades y artes. Manuel Antonio Garretón, sociólogo y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007, manifiesta que cómo es posible que se excluya a esas expresiones del conocimiento. “Mejor que se llame Ministerio de Ciencias Naturales y Exactas”, ironiza. Respecto a la importancia de que se integren estas disciplinas, Garreton explica que desarrollar investigación sin comprender al individuo, “las ciencias quedan sin una base, que solo pueden entregar los conocimientos de la antropología, ciencias sociales y humanidades”.

Regionalización. El proyecto tampoco determina cómo se relacionará el ministerio con las regiones, según la carta que entregó la comunidad científica las autoridades. “Cada zona es rica en diversidad y cuenta con una base potencial de investigación. Si no se potencian institutos o núcleos de estudios de todas las regiones, las zonas van a quedar a merced de las decisiones de la Región Metropolitana y eso empobrecería el conocimiento”, dice Garretón.

Innovación. Si bien durante el proceso legislativo se añadió la palabra innovación al nombre del nuevo ministerio, el concepto no se define satisfactoriamente ni se plantean mecanismos para fomentarla, plantean en el documento. “Contamos con el capital humanitario, pero faltan los objetivos, por ejemplo nuestra nación en vanguardia en arquitectura en estructuras antisísmicas, eso debería estar definido en el proyecto”, dice Nibaldo Inestrosa, neurobiólogo y Premio Nacional en Ciencias Naturales 2008.

Lee la publicación original en LUN

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