Plasticidad de nuestro cerebro al medio ambiente sería clave para entender la evolución humana

Por Magaly Sepúlveda /CINV

En una reciente publicación investigadores de la Universidad George Washington descubrieron que el cerebro humano exhibe más plasticidad -capacidad para ser modelado por el ambiente- que los cerebros de chimpancés, y que esto podría explicar parte de la evolución humana.

Comparado con la mayoría de los animales, los chimpancés son increíblemente inteligentes: Utilizan herramientas, se comunican con complejas vocalizaciones, y son buenos en resolución de problemas. Pero aun cuando son muy inteligentes, su capacidad palidece en comparación a la nuestra. Una multitud de factores determina cómo es que el cerebro del humano resulta tan superior al del chimpancé; en esta nueva investigación se indica que uno de ellos sería un control genético menos estricto del desarrollo del cerebro, lo cual nos permitiría adaptarnos a nuestro ambiente con mayor flexibilidad que nuestros primos primates.

La neocorteza -la capa más externa del cerebro- caracterizada por la presencia de surcos y pliegues, es la región que le da a todos los primates su excepcional inteligencia. Tanto en chimpancés como en humanos esta región del cerebro continúa creciendo y organizándose durante años después del nacimiento, permitiéndonos aprender y desarrollarnos socialmente.

La habilidad del cerebro para reorganizarse en respuesta a señales ambientales es conocida como plasticidad, y es esta flexibilidad la que nos permite aprender cosas que no sabíamos al nacer; cómo atar los cordones de nuestros zapatos, por ejemplo, o cómo resolver problemas de cálculo. Los chimpancés muestran plasticidad cuando aprenden cosas como las prácticas de acicalamiento cooperativo.

Lee el artículo completo en EL MOSTRADOR

0 Comentarios

Deje su comentario