Estudio determina que los seres humanos pueden identificar un billón de olores

Por Teresa Vera y Melisa Forno /LUN

“Tenemos una habilidad olfatoria que no es ni mejor ni peor que algunos mamíferos, sino que distinta” Kathleen Whitlock

Que el ser humano tiene un peor olfato que perros y roedores es más mito que una hipótesis basada en hechos. Por lo menos así lo estimó el neu­ rocientífico John McGann, que durante14 años hurgó en investigaciones sobre el tema y concluyó que los humanos y otros mamíferos olfateaban de forma similar. Su pesquisa fue publicada este mesen la revista “Science”.

Un billón de olores

El investigador sobre comportamiento y neurociencia del Departamento de Psicología de la Rutgers Universtiy (New Jersey, Estados Unidos) dice a LUN que su trabajo “compara el tamaño y el número de neuronas en los bulbos olfatorios humanos (estructura cerebral que recibe información olfativa de la nariz) con los de otras especies y tenemos muchas similitudes importantes”. El académico explicó que” todos los seres humanos pueden discriminar en torno a un billón de olores diferentes, mucho más que lo que han afirmado libros de psicología mal fundamentados que han insistido en que solo podemos detectar unos 10.000 olores diferentes”. la creencia del menor poder olfativo responsabiliza a Paul Broca, un cirujano cerebral francés del siglo XIX, que postulaba que una persona racional no se podía dejar dominar por el sentido del olfato, y que el olor estaba más ligado a una percepción animal.

Hombre, perro y ratón

Los humanos, roedores y perros tienen un buen sentido del olfato, pero son diferentes entre sí. Un perro o un ratón es mejor que un humano en algunos olores y los humanos mejores que perros y ratones en otros. Por ejemplo, el hombre es más sensible que un perro al ácido valérico (que se encuentra en la raíz de la planta Valeriana) o un compuesto que se encuentra en los plátanos”, dice McGann, y agrega que “el perro puede ser mejor cuando se trata de distinguir orina, pero los humanos pueden discriminar de mejor forma los olores del vino tinto”.

Mirar a huevo

“Estoy de acuerdo en que sí tenemos buen olfato y podemos re­ conocer pequeñas cantidades desodorantes. El sistema olfativo es un sensor químico de moléculas volátiles”, explica el doctor Rómulo Fuentes, investigador del Instituto Milenio Neurociencia Biomédica, BNI, de la Universidad de Chile. Y agrega: “Mc Gann mira a huevo el hecho de que los ratones tienen mil receptores olfatorios distintos y el ser humano solo 400, lo que nos hace menos capaces de discriminar con olores parecidos. No somos malos, pero los perros tienen más capacidad, por ejemplo, para detectar drogas en maletas, lo que no puede hacer el ser humano con solo su olfato”.

María Pía Vallejos, otorrinolaringóloga de clínica Avansalud, destaca que “el mérito de la revisión de McGann es que puso en el tapete un sentido que estaba dejado de lado. En los síntomas precoces del Alzheimer, por ejemplo, se pierde el olfato. El apego de la madre es por el olfato y por este sentido se puede detectar el olor a gas. La gente lo nota solo cuando lo pierde”.

Detector de feromonas

Francisco Aboitiz, doctor en neurociencia y director del doctorado en Neurociencia de la Universidad Católica, agrega que con la evolución, el sistema olfatorio no ha cambiado tanto, pero sí se ha agrandado el resto del cerebro en volumen y número de células. Esa relación importante le faltó destacar en el artículo al neurocientífico. Podemos tener un olfato comparable con otros mamíferos, pero tenemos una vista que es muy superior”. También resalta que “,hemos perdido la capacidad de la comunicación social por el olfato, no tenemos detecto· res de feromonas. Por eso, cuando sentimos atracción por otra persona, es básicamente por la vista”. Fuentes agrega que “en el ser humano el sistema vomeronasal, el detector de feromonas, está atrofiado, no así en los perros, por ejemplo, que se acercan para detectar si es macho o hembra”. Roberto Arias otorrinolaringólogo de clínica Indisa, estima que “la revisión de Mc Gann tiene un asidero poco claro. No está totalmente claro que tengamos tan desarrollado el olfato, a lo mejor podríamos tener la capacidad para desarrollarlo. No lo necesitamos para buscar pareja con el olfato o para sobrevivir”.

Memoria olfativa de los peces

Kathleen Whitlock, neurobióloga, especialista en genética y desarrollo del sistema nervioso, del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso, resalta lo que actualmente se maneja en el mundo científico. “Tenemos una habilidad olfatoria que no es mejor ni peor que algunos mamíferos, sino que distinta. Por ejemplo, experimentos en laboratorios han demostrado que las hembras ratonas distinguen, mediante el olor, la orina de un determinado macho para cruzarse y por eso busca a la especie macho más diversa genéticamente. El ser humano no lo puede hacer, pero sí somos más sensitivos para detectar el olor de un componente de la sangre humana”. Otro caso ilustrativo es el de los peces. Tienen una memoria olfativa similar a la de los humanos lolos más estudiados son los salmones silvestres. Está demostrado que ellos retornan al río en el cual nacieron utilizando solamente su capacidad olfativa”.

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