Neurocientíficos descubren el misterio de la experiencia paranormal

Por Jesús Olivares Dubart

A través de registros de la actividad cerebral, Olaf Blanke, junto a un equipo de investigadores de Suiza, Japón e Israel, determinó que las presencias fantasmagóricas son una ilusión de la percepción del propio cuerpo, con características muy bien definidas en las que se produce una pérdida sensorial (de los sentidos) y motora (del control del movimiento) originada en tres regiones específicas del cerebro: la corteza temporoparietal, la corteza insular y especialmente la corteza frontoparietal.

En una habitación, mientras escribes frente a tu computador, tienes la sensación de que una mano se apoya suavemente sobre tu hombro, te sobrecoge, no quieres moverte y sientes miedo, pues sabes que estás solo… este breve relato parece extraído de una película o novela de suspenso, pero, en realidad, se trata de una situación que seguro has vivido más de alguna vez en la vida y se da en todo tipo de personas.

En todas las culturas a lo largo de toda la historia se han reportado relatos similares. La interpretación instintiva e inmediata de este tipo de sentir, es pensar en una presencia real pero intangible, paranormal.

La percepción de una presencia cercana es algo que se produce con mucha frecuencia en personas con alguna condición neuropsiquiátrica, entre las cuales se pueden incluir: esquizofrenia, epilepsia, accidentes vasculares, entre otras condiciones, en las cuales se encuentran bien caracterizadas las lesiones de las regiones cerebrales y el tipo de fenómeno o percepción asociado a esas lesiones. No obstante, es tan común la ocurrencia de estos fenómenos en personas sanas, que incluso las personas que no creen en fenómenos sobrenaturales pueden sobrecogerse y sentir temor frente a este tipo de situaciones.

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