Neurocientíficos identifican áreas del cerebro encargadas de producir los sueños

Por Felipe Tapia / CINV

Un equipo de científicos liderado por Francesca Siclari del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, decidieron investigar con más detalle la actividad eléctrica cerebral durante el sueño, usando un electroencefalograma llamado de alta densidad, el que permite, mediante el uso de un número de electrodos mayor de lo normal, identificar zonas cerebrales activas con mejor precisión.

A través de la historia de la humanidad, el origen de los sueños ha constituido un gran misterio, el que se ha intentado explicar a través de múltiples puntos de vista, desde religiosos, como mensajes de los dioses, a filosóficos, como una ventana hacia nuestro interior. Por supuesto, el tema de los sueños es también de gran interés para los científicos (de ellos, los neurocientíficos en especial), lo que ha generado una importante cantidad de estudios con el objetivo de entender el origen y la función que estos poseen.

Entre estas investigaciones destacó, en los años ’50, un descubrimiento clave que definió lo que entendíamos como el correlato cerebral de los sueños, el sueño REM. La sigla REM viene del inglés para “movimiento ocular rápido” (aunque se usa también el equivalente en español “MOR”, “REM” sigue siendo mucho más conocido). Los estudios que dieron lugar a este descubrimiento se realizaron mediante una técnica en la cual la persona se acuesta a dormir en un lugar controlado, mientras que se le realiza un electroencefalograma, el cual permite medir la actividad eléctrica del cerebro. Mediante este tipo de estudios se determinaron dos etapas en el sueño, el sueño no-REM, que corresponde al sueño en que la persona está desconectada del ambiente, inmóvil y no tiene ningún tipo de experiencia consciente, y el sueño REM, que se caracteriza por la presencia de movimientos rápidos de los ojos mientras estos están cerrados y, además, por la aparición en el electroencefalograma de patrones de actividad similares a los de una persona despierta. El siguiente descubrimiento fundamental fue el hecho de que, si una persona era despertada durante la etapa REM, reportaba haber estado soñando antes de ser despertada. Esto llevó a la visión de que entrar en la etapa REM equivalía a estar soñando.

Sin embargo, actualmente sabemos que esto no es siempre así, ya que hasta un 70% de las personas despertadas durante el sueño no-REM reporta sueños, y también existe gente que no reporta sueños durante la etapa REM, aunque en mucha menor proporción. Es por esto que un equipo de científicos liderado por Francesca Siclari del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, decidieron investigar con más detalle la actividad eléctrica cerebral durante el sueño, usando un electroencefalograma llamado de alta densidad, el que permite, mediante el uso de un número de electrodos mayor de lo normal, identificar zonas cerebrales activas con mejor precisión.

Como se explicó anteriormente, los participantes del estudio durmieron en condiciones controladas mientras se registraba su actividad cerebral mediante electroencefalograma. Se les despertó varias veces durante la noche, tras lo que se les pidió que reportaran sus experiencias, lo que permitió clasificarlos en tres grupos: los que sí soñaron algo y lo recuerdan, los que soñaron, pero no recuerdan los detalles y los que no soñaron. Además, en caso de recordar se les pidió que describieran el tipo de sueño, es decir, si experimentaron sólo pensamientos o si también incluía experiencias sensoriales, y el contenido del sueño, como presencia de sonidos, personas, lugares, sensaciones, etc.

El siguiente paso fue tomar los datos obtenidos de las mediciones con electroencefalograma y los reportes de los pacientes, y buscar alguna correlación. Para ello se dividió la actividad cerebral registrada en dos tipos, una de alta y una de baja frecuencia.

La actividad de baja frecuencia, que corresponde a ondas amplias y lentas en el electroencefalograma, se relaciona con disminución de la actividad y la capacidad de comunicarse entre distintas áreas cerebrales, siendo este el tipo de onda que se observa, por ejemplo, en personas inconscientes. Por esto se espera ver este tipo de actividad disminuido en áreas que están realizando algún tipo de trabajo activo, en especial si requiere intercomunicación entre distintas áreas cerebrales. Cuando se comparó la actividad entre personas que reportaron sueños, y las que no, se descubrió que una diferencia constante era una disminución de este tipo de ondas en una “zona activa” ubicada en un área bien definida de la parte superior lateral y posterior de ambos lados del cerebro, sugiriendo que esta zona estaría realizando un mayor trabajo en todas las personas que soñaron algo, indistintamente de si recuerdan qué era, y de si ese sueño fue durante la etapa REM o no-REM.

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