Gran cobertura de prensa para Ceremonia en Edificio Molina

Con la Presencia de Autoridades Locales y Nacionales se realizó la ceremonia de inicio del proceso de construcción del Edificio Molina.

Este miercoles 28 de enero, se realizó, en ex edificio Severín, la ceremonia que da inicio al proceso de construcción del Edificio Molina.

Una dotación cercana a las 150 personas e instalaciones para investigación neurocientífica tendrá el nuevo edificio del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, que en marzo iniciará el proceso para la licitación de las obras.
En la ceremonia que dio el puntapié a las obras participó el intendente Ricardo Bravo y el rector de la Universidad de Valparaíso, Aldo Valle, quienes destacaron la contribución que entregará este centro en materia de investigación científica.
Para su construcción se destinaron $5.000 millones, y de esta cifra la mitad corresponde a aportes desde el Consejo Regional de Valparaíso.
“Una iniciativa que ha estado esperando un buen tiempo, hoy la hemos podido concretar con el esfuerzo mancomunado de tres ámbitos de la acción del Estado: la universidad, el gobierno central y el gobierno regional”, sostuvo el intendente Bravo respecto a las obras.
En tanto el rector Aldo Valle señaló que el aporte de este Centro de Neurociencia apunta a contribuir al “retraso enorme  e imperdonable  en cuanto a la  contribución pública  y privada al desarrollo de la ciencia”.
La licitación de obras se efectuará en marzo y se espera el inicio de las obras a fines de este año. El recinto, en tanto, debería estar entregado antes que termine 2017.

Fuente: BioBioChile

Las Palabras del Director del Centro, Ramón Latorre

“En el medio de la desbastadora guerra civil que tuvo lugar en los Estados Unidos de Norte América en el siglo 19, el Presidente Abraham Lincoln firmo la ley que creaba la Academia de Ciencias de los Estados Unidos de Norte América. Este increíble presidente se negó a creer que el propósito de una nación es solo la sobrevida y nos enseña que en las peores crisis hay que apostar por el desarrollo.

Porque creo firmemente en que el progreso de un país hoy en día tiene que forzosamente basarse en el conocimiento y que, independientemente de las condiciones políticas y sociales imperantes, el conocimiento es lo único que deja dividendos como nos los demostró Lincoln, hay que crear los lugares en donde la creación de ese nuevo conocimiento sea posible. Esa es una de las razones por la cuales hoy nos encontramos aquí. Desde que me instalé en este mágico puerto jamás pensé que nuestro Viejo Puerto, estaba destinado solo a sobrevivir.  Aposté a recuperar la belleza escondida en sus ruinas, a que volvieran desde lejanos puertos los transatlánticos cargados de pasajeros a ocupar sus hoteles y recorrer estas calles que compiten con los volantines y a que regresara la sabiduría de don Juan  Ignacio Molina quien dejó su huella en este lugar.

Cuando pequeño unos días quería ser el Tigre de la Malasia y otros un sabio como Pasteur porque los dos me ofrecían un mundo lleno de aventuras.  Jamás se me ocurrió que tendría una aventura como la que vivimos hoy: haber sido capaz de realizar el sueño que me hizo venir a Valparaíso: instalar, como una bandera, nuestro Centro Interdisciplinario de Neurociencia en  pleno corazón de este Viejo Puerto. Muy pocos fueron los que creyeron que levantar un centro de investigación aquí era posible y muchos si pensaron que era una locura. Es por eso que un aventurero necesita y mucho de los pocos que creen que, como nos dice Pessoa:

Unos con los ojos puestos en el pasado

ven lo que no ven; otros, fijos

los ojos en el futuro, ven

lo que no puede verse.

Y es por eso que tengo que agradecer a mi Universidad, en paticular al Rector Aldo Valle, a mi Centro de Neurociencia y a Juan Carlos García quien desde un comienzo creyó que mis planes no eran una locura. Sin estas instituciones y sin la amistad de Juan Carlos está aventura no habría sido posible.   

Soy hijo de una profesora primaria y viuda que con un sueldo paupérrimo, pero con un coraje increíble nos hizo llegar a la Universidad y recibirnos de “profesionales” como le gustaba decir a ella.  Es importante aclarar, sin embargo, que no solo fue mi madre la responsable que yo esté compartiendo con ustedes, en esta noble ruina, este día tan lleno de alegría; también lo fue la educación pública existente en el tiempo que yo fui al colegio y a la universidad.  Hice todos mis años de educación básica y media en el Liceo No 5 de hombres, José Victorino Lastarria y obtuve mis títulos de Bioquímico y Doctor en Ciencias con Mención en Biología en la Universidad de Chile.  En otras palabras, sin el sistema de educación pública existente en ese entonces que permitió que, sin pagar un peso, pudiera llegar a ser un Doctor, no estaría hoy aquí.  Esa educación pública y gratuita era la que en esos tiempos producía los mejores puntajes en la contienda por llegar a la universidad.  Y me permito recordar aquí que esos colegios y esa universidad del Estado fueron y los siguen siendo los hornos en donde se han forjado nuestro mejores hombres de estado y notables políticos. Se hace entonces importantes destacar que esa Universidad pública y laica yace en el corazón mismo de nuestra democracia y en donde además se dieron los primeros pasos hacia el desarrollo de nuestra ciencia de base. Nótese que no la llamo ciencia básica, sino de base; la base crítica para el desarrollo del país y poder enfrentar la globalización. 

Se hace imprescindible comprender que aprendizaje y descubrimiento son procesos inseparables y yacen en el corazón mismo de la misión de la Universidad.  Es por eso que  ningún problema es tan vital para el futuro de la universidad como el perfecto balance entre educación e investigación.  La fuerza de la universidad que realiza labores científicas está en su habilidad de unir la creación del conocimiento nuevo con la transferencia de ese conocimiento a los estudiantes.  Esta es la definición de Universidad docente.  La fuerza laboral del este siglo requiere tener habilidades en resolver problemas complejos, tratar con la incertidumbre y probar lo desconocido.  Una fuerza laboral como la descrita será la única capaz de mantener al país económicamente, intelectualmente y estéticamente solvente.  Este grupo humano solo se puede formar si se lo somete a experiencias de aprendizaje basadas en el descubrimiento.

Creemos que nuestro Centro Interdisciplinario de neurociencia de Valparaíso puede contribuir,  como núcleo catalizador, grandemente a este esfuerzo de preparar las generaciones futuras. Este centro, creado el año 2000 por algunos de mis colegas que creían que el futuro del país está también en su descentralización, busca entender nuestro sistema nervioso de una manera integral.  Y es así que tenemos neurobiólogos tratando de entender el funcionamiento de las neuronas a nivel molecular y hay otros que están empeñados en develar las causales del Alzheimer.  Los conocimientos que en el se producen no se quedan entre cuatro paredes; salen a los colegios de la región para los más pequeños y en la forma de programas de Magister y Doctorado para los estudiantes más avanzados. Salen también a la calle en forma de conversaciones cariñosas con los ciudadanos en la forma de Tertulias Porteñas y documentales al alcance de todos.

Nuestra intención en traer un Instituto Milenio a esta ciudad de Valparaíso fue  doble, por un lado estaba el desafío de echar a andar, como un gesto de descentralización desde y en este puerto nuestro, un Centro que compita de igual a igual con los mejores del país y del extranjero.  Por otro, por un afán de demostrar que las universidades públicas en regiones pueden convertirse en ventanas por las cuales nos llegue el conocimiento de avanzada desde este mundo globalizado y, a través de su transparencia proyectar nuevas ideas y descubrimientos hacia el exterior.  No somos modestos y estamos seguros que con el apoyo de la gran Iniciativa Milenio y de la Universidad de Valparaíso podremos contribuir de manera significativa a la ciencia de este país y sobre todo comunicar esa ciencia a nuestros estudiantes a través del aprendizaje y el descubrimiento. El proyecto de este nuevo edificio es un reflejo de esto, sin la Iniciativa Científica Milenio como respaldo, difícilmente este sueño podría haber sido posible. Este edificio acogerá de menor manera lo que ya estamos haciendo, ciencia de excelencia y compromiso con la ciudad.

A su vez es importante destacar el compromiso financiero del proyecto, del Gobierno Regional de Valparaíso, el Intendente y los Consejeros Regionales, por una parte; y el Ministerio de Obras Públicas, por otra.  Es, sin duda, inédito que la institución más importante a nivel regional y un Ministerio Nacional se sumen a la Universidad de Valparaíso para respaldar en conjunto una iniciativa como ésta. Ese es el espíritu que nos convoca, tener impacto (¿?) a nivel nacional e internacional, desde nuestro compromiso con el desarrollo local.

Es así como un inmueble quemado y abandonado desde hace diez años, donde alguna vez sesionó el Congreso Nacional, ubicado en el corazón del sector original de la ciudad, y hoy espacio particularmente degradado, podrá transformarse en un epicentro del pensamiento científico a nivel nacional e internacional. Ese es el desafío que, como servidores públicos, nos ha convocado a liderar el proyecto de instalar el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso en el Barrio Puerto, detrás de la Iglesia de La Matriz. Nuestro futuro edificio no solo tendrá los espacios que la Neurociencia necesita, sino que será uno abierto a la comunidad. Queremos que los niños de los colegios que nos rodean ocupen nuestras salas y que los fines de año entonen sus himnos en celebración de las graduaciones y, por qué no, ayudar que estos alumnos puedan llegar a la universidad a través del contacto con los habitantes de nuestro Juan Ignacio Molina. Este Centro también busca atraer a Valparaíso la reflexión, el debate y, en definitiva, el descubrimiento de nuevos e inexplorados territorios del conocimiento. Queremos, además, darle a la gente de este puerto nuestro un lugar de encuentro y del cual se sientan orgullosas. Que este lugar que en sus últimos tiempos fue ocupado por la fuerza pública retome su condición original de conocimiento y de ejemplo de democracia.

El futuro del país depende de ello. Oscar Lazo columnista del Post nos deja en claro la situación: “Porque de eso se tratará el futuro. No de cobre, no del agro ni de tal o cual industria. El futuro y el desarrollo económico de nuestro Chile se tratará de investigar, conocer y crear. Si no somos capaces de generar las condiciones que le permitan a nuestro pueblo desplegar estas capacidades, no vamos a dar el ancho, ni el alto, ni la densidad.”

Generar espacios de encuentro de diversas disciplinas del pensamiento, de manera de enriquecernos con el conocimiento y la mirada del otro, es algo fundamental para alcanzar el descubrimiento de nuevos horizontes en el mundo de las ideas.

Muchas gracias.”

Informate más sobre esta noticia en:

El Mercurio de Valparaíso, Login.cl, hoychile.cl

http://www.24horas.cl/regiones/valparaiso/valparaiso-construiran-nuevo-edificio-de-neurociencia-1569387

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