Ramón Latorre en entrevista en Mercurio Valparaíso

El Doctor Ramón Latorre, Director del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso y Premio Nacional de Ciencias comenta, en entrevista con el Mercurio de Valparaíso, lo que han sido los 8 años de desarrollo del proyecto para un nuevo edifico del CINV, las innumerables gestiones que el centro ha realizado para lograr el objetivo y su preocupación por el estancamiento de la licitación.

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Además compartimos con ustedes las dos editoriales que dedicó el mismo medio de prensa a esta inquietud.

Editorial Mercurio Valparaíso Sábado 11 de Marzo

Queja de la ciencia en Barrio Puerto

Premio Nacional denuncia lentitud en proyecto científico llamado a revitalizar el área patrimonial de Valparaíso. Su inquietud por el lento avance de la iniciativa planteó el doctor Ramón Latorre, recordando que el Core aprobó un incremento en los recursos para el nuevo Centro de Neurociencia.

El tiempo pasa y los proyectos quedan. Quedan en el papel. Es el caso, por ejemplo, de algo que aparece como muy sencillo, como la Estación Valencia de Merval, Quilpué, o la renovación de la Av. España, obra más compleja.

La lista de proyectos, de buenos proyectos, es larga y se pueden recordar muchos, como el que ahora se pone de actualidad: el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso. Cumple ya ocho años y, nada de raro, llegue a los diez.

Iniciativa importante que logra una doble finalidad: por un lado situar a Valparaíso en el catálogo internacional de investigación científica avanzada, para lo cual la condición de centro universitario de la ciudad proporciona masa crítica; y por otro, se constituye en un foco revitalizador del patrimonial Barrio Puerto.

Su inquietud por el pausado avance de la iniciativa planteó el doctor Ramón Latorre, Premio Nacional de Ciencias, y director del futuro Centro ante el Concejo Municipal de Valparaíso. Señaló que el Consejo Regional aprobó un incremento en los recursos para levantar el inmueble que albergará al Centro, pero hasta ahora los dineros no llegan.

Denunció que ni siquiera hay licitación de obras.

Por su lado, el concejal Daniel Morales reafirmó la importancia del proyecto indicando que allí se podría recibir a cientos de alumnos de un altísimo nivel científico y “se posicionaría a Valparaíso como un polo universitario de renombre internacional”. Considera el concejal “inentendible” que aún no se cuente siquiera con una licitación de las obras.

Sin ocultar su molestia por los planteamientos de Latorre ante el alcalde Jorge Sharp y el Concejo Municipal, el intendente regional, Gabriel Aldoney, manifestó que “ese es un proyecto que está en desarrollo”, agregando que “estos caballeros deben dirigirse a quien corresponde y no sé si tendrán algún problema con el municipio, pero al Gobierno Regional ellos nunca han venido a decirme qué problema tienen… tienen mi número de teléfono”.

Palabras de la autoridad que deben aprovecharse, pero que no restan al doctor Latorre el derecho a formular su inquietud en un organismo representativo como es el Concejo Municipal, que posiblemente poco pueda hacer al respecto, pero que es un espacio de expresión.

Al final del día lo que importa es que la iniciativa muestre signos de vida y que se cumplan con eficiencia, agilidad y transparencia los pasos que corresponden cuando se trata de inversión pública, conjurando la presencia del fantasma de la corrupción que ronda por los pasillos de la burocracia regional. El intendente tiene la palabra.

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Editorial Mercurio Valparaíso Domingo 12 de Marzo

En la ciudad del Power Point

La Región ha vivido una de sus semanas más miserables, con el retraso del Metro, el conflicto del Puerto y el ninguneo al Centro de Neurociencia. Si algo tienen en común estos tres eventos, eso es el indignante silencio de las autoridades centrales, llamadas a poner la cordura y mediar en estos casos.

La durísima semana que ha vivido la Región de Valparaíso, iniciada con la inaceptable postergación de la extensión del metro a Quillota y La Calera, por motivos presupuestarios que nadie sabe explicar bien y que pocos están dispuestos a discutir con Santiago por el costo político que ello conlleva, se fue agriando a medida que pasaban los días con el patibulario conflicto de las principales empresas portuarias por el aforo de las cargas limpias y el incomprensible ninguneo al cual ha sido sometido el proyecto del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso.

Pero si algo tienen en común estos tres eventos, eso es el indignante silencio de las autoridades centrales, llamadas a poner la cordura y mediar en casos como éstos, en los cuales los dirigentes regionales -probado está- sencillamente no dan el ancho necesario para garantizar los intereses de los habitantes de la zona.

¿Cómo es posible que tenga que ser el presidente de EFE el que tenga que dar la cara por una promesa rota que se arrastra desde tiempos de la administración de Ricardo Lagos Escobar? ¿En qué planeta una empresa estatal y su principal concesionario desatan una guerra abierta, en la cual se dan el lujo de basurear a los turistas y presionar a medio mundo, incluidos los medios de comunicación, para que sólo se informe lo que a ellos les interesa, sin que el ministro de Transportes o las autoridades respectivas se dignen a llamarlos al orden? ¿Cómo es posible que un Premio Nacional de Ciencias, que apuesta por instalar un centro de investigación de lujo en el barrio más pobre del Puerto, tenga que mendigar una reunión con el alcalde porque el Gobierno Regional no se digna a recibirlo para explicarle por qué se volvió a retrasar su edificio, pese a que ya está completamente financiado por méritos propios?

Entonces es cuando uno se acuerda de esos peregrinos Power Point que le presentaron más de alguna vez, que mostraban el rédito social de la conectividad regional (incluso Quillota cambió el emplazamiento original de su hospital, también postergado, para que tuviera acceso al metro); los mismos que prometían maravillosos beneficios (pedido a la carta confeccionado por un experto de una universidad privada de la zona) para Valparaíso con la construcción de un nuevo terminal portuario; o la magia propia de un centro interdisciplinario, único en el mundo, en el cual los papers y la investigación coincidirían con el reimpulso que nadie había podido darle a uno de los barrios más golpeados y olvidados de Valparaíso.

Debe acaso existir un mundo paralelo en el cual las platas se utilizan de buena manera y no todo termina en sumarios administrativos que no hacen más que sepultar la deficiente administración de recursos públicos, un mundo en el que la indecencia de quienes detentan altos cargos sucumbe ante la nobleza, un mundo que, al menos por esta comarca, hace rato que dejó de existir.

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