Dr. Ramón Latorre, en entrevista con El Mercurio de Valparaíso, se refiere a la reducción en un 2,2% de los recursos públicos para el desarrollo de la ciencia

“Con esta decisión el Gobierno está hipotecando el futuro de la ciencia y del conocimiento propio”

Por Paolo Navia S.

Como una bofetada en pleno rostro. Así describió Ramón Latorre, Premio Nacional de Ciencias y director del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV), la decisión adoptada por el Gobierno en relación a reducir en un 2,2% los recursos públicos incluidos en el Presupuesto 2018 para el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación (CTI).

La reducción fue tomada como un golpe bajo por parte del mundo científico, más aún si se toma en cuenta que Chile es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que menos invierte del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia, con sólo el 0,38%.

Ante este escenario, el académico de la Universidad de Valparaíso (UV) fue tajante al señalar que el gobierno de Michelle Bachelet dice una cosa, pero hace otra.

“Acá hay una tremenda diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, porque en todos los discursos del Gobierno se habla de la necesidad de crear un país basado en el conocimiento, y cuando se llega al Presupuesto, resulta que no existe fondos para crear tal país”, manifestó Latorre.

– Usted dice que existe una contradicción al interior del Ejecutivo en materia científica. ¿Por qué realiza esa afirmación?

– Porque el actual presupuesto destinado para ciencias es de un país subdesarrollado, y a esos recursos, que ya son extremadamente deficientes para echar a andar un país en un mundo moderno, resulta que le recortan el 2%. Entonces, la verdad es que no se entiende cuando se dice que necesitamos conocimiento, que necesitamos un desarrollo de las grandes tecnologías y que necesitamos innovación, pero se recorta un presupuesto que es fundamental para el país.

– ¿Cómo será el impacto que tendrá esta reducción del presupuesto en la escala regional?

– A nosotros, obviamente, nos va a afectar y quizás nos toque una reducción superior al 2%, pero ese no es el tema de fondo, porque al final esto le va a afectar a todo el país, pues si miramos el mundo moderno, no existe ningún país desarrollado que no tenga una ciencia poderosa que permita un desarrollo tecnológico adecuado, ni en Estados Unidos, ni en Europa se da esa situación. Pero nosotros somos un país que se tropieza dos veces con la misma piedra, porque tuvimos el salitre hasta que los alemanes inventaron el sintético, y ahora estamos aún dependiendo del cobre, pero ¿qué pasa si de un día para otro desapareciera por la creación de un sustituto? Por lo tanto, desde la base del conocimiento, ya deberíamos estar ejecutando acciones para enfrentar ese tipo de escenarios.

– ¿Qué tipo de acciones?

– Por ejemplo, los automóviles eléctricos van a utilizar mucho cobre, y por lo tanto, ya deberíamos estar creando fábricas de motores para ese tipo de automóviles, pero para eso se necesita invertir en innovación y conocimientos. Lo mismo con el litio, en donde hace rato tendríamos que estar construyendo baterías.

– Pero ¿existe el potencial científico en Chile para desarrollar este tipo de iniciativas?

– Seguro que sí, pues en Chile tenemos muy buenos ingenieros, y también tenemos gente inteligente y muy capaz, pero esta reducción es como una bofetada en pleno rostro, sobre todo cuando sabemos que dentro del Presupuesto y a raíz de la venta del cobre, las Fuerzas Armadas se van a llevar mil millones de dólares. Entonces, de alguna manera esto da a entender que el país está funcionando de manera inadecuada, y ese es el problema más serio, porque con esta decisión el gobierno está hipotecando el futuro de la ciencia y del conocimiento propio.

– ¿Qué consecuencias puede tener esta decisión en el país?

– Mire, si nosotros como país no producimos conocimiento propio, vamos a seguir dependiendo de las materias brutas, es decir, de vender frutas, vino y cobre, y esto lo hemos dicho una y otra vez, pero las autoridades no nos escuchan, aunque para ser francos, existen personas como el senador Guido Girardi que se la están jugando por apuntar a un sentido y también existe una Comisión del Futuro que todos los días está planteando la necesidad del desarrollo de Chile sobre la base del conocimiento propio, pero al parecer, eso no es suficiente.

– ¿En qué posición quedan las nuevas generaciones de investigadores con esta decisión de reducir el presupuesto para la ciencia?

– Yo creo que se les están cortando las alas, porque acá hay una cadena de reducción presupuestaria. Primero en educación y el recorte a la gratuidad, y ahora en la ciencia, entonces, es como un interés compuesto que da a pensar el tipo de país que estamos creando, con una educación que es muy mala y basada en la posición social, porque la gente con dinero puede mandar a sus hijos a los mejores colegios, y en cambio la gente modesta tiene que hipotecar su futuro. Entonces, la cosa está fallando por todos lados, porque los estudiantes que llegan a primer año de universidad apenas entienden los textos de estudio, y eso algo da a entender.

– ¿Cómo se puede generar una situación que mejore el futuro panorama para el desarrollo de la ciencia en Chile?

– Yo creo que esto va a cambiar cuando el gobierno o el Estado tomen el toro por las astas y acabar con esta falta de consistencia entre lo que se dice y lo que se hace, porque están castigando todos los fondos y programas de desarrollo, inclusive aquellos que representan la base de la ciencia chilena.

“Si nosotros como país no producimos conocimiento propio, vamos a seguir dependiendo de las materias brutas, es decir, de vender frutas, vino y cobre, y esto lo hemos dicho una y otra vez, pero las autoridades no nos escuchan””

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