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Editorial del Mercurio de Valparaíso destaca al #CINV como centro de investigación con la masa crítica necesaria para convertir Valparaíso en un polo de desarrollo científico y tecnológico

Valparaíso, región del conocimiento

Visita de grupo profesional a Europa resulta inspiradora para el desarrollo científico local.

Un grupo de 21 profesionales de la región estudió en profundidad en Europa el funcionamiento de centros de innovación, emprendimiento y tecnología aplicada en España, Portugal, Francia y Holanda. La iniciativa fue auspiciada por el Programa Regional de Investigación Científica y Tecnológica de Conicyt y financiada por Gobierno Regional de Valparaíso.

Fuera del conocimiento de las experiencias innovadoras del viejo continente, la visita de los profesionales ha resultado inspiradora, pues llama a replicar el trabajo que allí se desarrolla.

David Rojas, ingeniero civil industrial, director de Innovación de Inacap Valparaíso, quien participó en la visita expresó que “tenemos potencial. Nos falta un trabajo intensivo con otros centros y mayor apoyo”.

La idea central es llegar a convertir a Valparaíso en la Región del conocimiento y de las tecnologías aplicadas, tal ocurre en los centros que el grupo estudió en Europa.

Como lo destaca Rojas, tenemos el potencial, la masa crítica que se traduce en universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica. Y tenemos historia con precursoras investigaciones y aplicación del conocimiento como los trabajos de la antigua Estación de Biología Marina de la Universidad de Chile, en Montemar; los estudios sobre energía solar en la Universidad Santa María y el pionero desarrollo de la televisión en la Universidad Católica de Valparaíso, entre otros aspectos. Y mirando al futuro, entre muchas iniciativas, está el proyecto del Centro de Neurociencia.

Lo señalado es un activo valioso, pero falta, como también lo dice el representante de Inacap, un trabajo conjunto intensivo y un mayor apoyo. Agrega que “esperamos posicionarnos a breve plazo con proyectos vinculados a otras instituciones y centros de investigación, a fin de potenciar el desarrollo regional”.

En esa dirección hay amplio espacio para la integración, derrotando celos y dogmatismos, entre instituciones de educación superior, organismos públicos y del sector privado. Para este último, conocimiento y tecnologías aplicadas son básicas en su crecimiento y competitividad.

Sin embargo, en medio de estos propósitos aparecen algunas sombras como la disminución, en el Presupuesto 2018, de un 25% en los recursos destinados al Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología, Fondecyt, “columna vertebral de la ciencia en nuestro país”, según expresan los presidentes de cinco importantes sociedades científicas.

Y este punto se relaciona con lo afirmado por el profesor Rojas, cuando alude a la necesidad de mayor apoyo, aspecto básico para avanzar en la ruta del conocimiento y las tecnologías aplicadas, materia que debería asumirse responsablemente en la propuesta presupuestaria.

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Científico de centro porteño crea inédita aplicación para saber enfrentar catástrofes

Sistema fue desarrollado por el Dr. Tomás Pérez, del CINV.

Una herramienta computacional única en el mundo, capaz de modelar y predecir el comportamiento humano frente a catástrofes como terremotos y huracanes, está siendo diseñada por el equipo del Dr. Tomás Pérez-Acle, investigador del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV).

“Este es el único programa existente en la actualidad que puede seguir la historia de vida de cada persona a lo largo de la simulación y sus interacciones. Somos capaces de simular el comportamiento de personas en forma individual y nuestros datos serían similares a lo ocurrido en la realidad”, explicó el académico, agregando que “esto representa una ventaja, ya que en general las aplicaciones existentes se preocupan de analizar a grupos poblacionales más que a sujetos en sí. Sabemos que ante un escenario de riesgo o pánico un individuo puede hacer toda la diferencia”.

En este sentido, el Dr. Tomás Pérez-Acle precisó que para materializar estos modelos se requiere la potencia de supercomputadores con altísima capacidad de procesamiento. Junto a esta tecnología, el científico cuenta con un equipo de trabajo transdisciplinario, integrado por otros seis profesionales.

“Esto representa una ventaja, ya que las aplicaciones se preocupan de analizar grupos más que a sujetos en sí”

Dr. Tomás Pérez-Acle, Investigador del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV)”

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Desarrollo computacional chileno predice elcomportamiento humano frente a catástrofes

El innovador sistema recrea escenarios ficticios que permiten analizar la conducta de las personas frente a desastres naturales y otros.

Por Stephanie Ríos Molina

Una herramienta computacional única en el mundo, capaz de modelar y predecir el comportamiento humano frente a diferentes catástrofes, está siendo diseñada por el equipo del doctor Tomás Pérez-Acle, investigador del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV) y también director del laboratorio de Biología de la Fundación Ciencia para la Vida.

El programa computacional se aplica tanto para desastres naturales, como terremotos, huracanes y tsunamis, como para enfermedades infecciosas y atentados terroristas, entre otros eventos críticos.

“Este es el único programa computacional existente hoy que puede seguir la historia de vida de cada persona”, manifestó el científico a este medio.

Sobre cómo el modelo tecnológico funciona, Pérez-Acle explicó que se debe a la simulación de escenarios ficticios y sus interacciones.

“Somos capaces de simular el comportamiento de personas en forma individual y los datos serían similares a lo que ocurriría en la realidad. Esto representa una ventaja, ya que las aplicaciones existentes se preocupan de analizar a grupos poblacionales más que a sujetos en sí. Sabemos que ante un escenario de riesgo o pánico un individuo puede hacer toda la diferencia”, afirmó el investigador.

Propósito del estudio

El equipo de investigadores chilenos señaló que la aplicación se puede poner en práctica siempre que existan personas que estén frente a una situación de pánico. Pérez-Acle cuenta que, gracias al financiamiento de la Oficina de Investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, su laboratorio logra estudiar la interacción entre las personas frente a escenarios de desastres.

El doctor en biotecnología señaló que sus investigaciones están centradas en dos variables: La primera, en la información que se mueve entre las personas, mientras que la segunda en cómo ésta genera cambios en el comportamiento de los individuos.

“Mientras mayor es la entrega de información a las personas, mejor es el manejo del pánico y la toma de decisiones correctas. Nos interesa estudiar cómo el comportamiento individual es influenciado por esta indagación -ya sea positiva o negativa- y la manera en que actúan las personas; entender cómo la sociedad reacciona no sólo frente a las catástrofes naturales, sino que a escenarios como la dispersión de enfermedades infecciosas”, complementó el investigador del CINV.

Equipo de trabajo

Para materializar el modelo se requirieron supercomputadores con alta capacidad de procesamiento. Junto a esta tecnología, el científico trabaja con un equipo interdisciplinario integrado por otros seis profesionales entre los que destacan sociólogos, biólogos, físicos, matemáticos e ingenieros en computación.

Pérez-Acle aclaró que esta aplicación computacional no predice el futuro, sino que ofrece distintos escenarios posibles como resultado de la combinación de variables que permiten modificar, gradualmente, la reacción de los seres humanos ante todo tipo de desastres.

Mal información y rumores en la red

Según el equipo, la disponibilidad de la información cambia el comportamiento de las personas y uno de los problemas es la circulación de rumores y la desinformación. “La divulgación reciente por WhatsApp anunciando un megaterremoto en el norte dividió a la población. La desinformación llevó a que las autoridades desmintieran a la autora del mensaje, con el objetivo de evitar que la gente entrara en pánico. Hay individuos susceptibles que actúan mal por este tipo de rumores”, dijo Pérez-Acle.

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Inteligencia Artificial: Asombrosas predicciones en el Congreso del Futuro

Dr. Tomás Pérez-Acle, investigador del CINV, analiza resultados de en
sayo del Instituto Futuro de la Humanidad

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Programa PentaUC visita el CINV en su viaje de estudios

Con mucha alegría el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso recibió al viaje de estudio del programa PentaUC.
Jesus Olivares hizo para ellos una charla sobre las arañas de rincón y la relación que tienen los estudios en Neurociencia con ellas. Luego visitaron el laboratorio donde se estudian esas arañas.
La visita incluyó un paseo por Valparaíso, un tradicional almuerzo en el J Cruz y finalmente una visita al museo Baburizza.
Compartimos con ustedes algunas imágenes de esta entretenida actividad

 

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Escolares logran aislar enzima de la araña de rincón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ingeniero de 30 años diseñó software que detecta enfermedad visual en diabéticos

Iniciativa fue ganadora del segundo concurso nacional Derribando Muros, organizada por el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, CINV, y la Fundación Ciencia Joven.

En el mundo, hay más de 400 millones de personas con diabetes, de cuyo total, un 15% padece retinopatía diabética, patología que puede conducir a la ceguera. Con el fin de prevenir esta afección, Ignacio Abarca, ingeniero eléctrico de 30 años –junto a un equipo multidisciplinario- diseñó un software que permite detectar esta enfermedad visual de manera rápida y precoz, iniciativa que lo llevó a obtener el galardón del concurso nacional Derribando Muros, realizado en el Parque Cultural de Valparaíso.

La actividad – efectuada en las últimas horas-,  fue organizada por el Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, CINV, y la Fundación Ciencia Joven, con el apoyo del Servicio Alemán de Intercambio Académico, DAAD, y el patrocinio del Congreso del Futuro.

Gracias a este certamen, el joven ingeniero de la Universidad de Chile, viajará a Alemania para representar a nuestro país en el concurso mundial  de innovación Falling Walls Lab, a realizarse el 8 de noviembre en Berlín, oportunidad en la que expondrá su proyecto y compartirá con más de cien líderes de todo el planeta.

“Es muy emocionante haber llegado a esta etapa y saber que viajaré a Alemania, a mostrar este proyecto que hemos estado desarrollando durante seis años. Para todos los que hacemos ciencia e ingeniería, es relevante poder mostrarle al mundo que aquí en Chile y Latinoamérica se están generando innovaciones que pueden impactar positivamente en la calidad de vida de las personas. Así es que esperamos tener una buena recepción”, comenta el integrante de la empresa Teledx.

Ciencia e innovación chilena

La jornada nacional también contó con la presentación de otros siete participantes: Bruno Grossi, Ornella Tiboni, Erwin Blanco, Patricio Sánchez, Pablo Campos, Ignacio Garafulic, y Pavel Prado –este último de origen cubano-.

El jurado, estuvo integrado por el Dr. Juan Carlos Sáez, Subdirector del CINV; Arpe Caspary, director de la DAAD en Chile; Óscar Contreras, integrante del directorio de la Fundación Ciencia Joven, y Nicolás Fernández, director ejecutivo del Congreso del Futuro. “Quedé positivamente impresionado. Los jóvenes estaban muy bien preparados, mostrando mucho entusiasmo y buenas ideas. Por eso, es vital apoyar estas iniciativas,  que demuestran la existencia de un capital importante en este país, y que no difiere al de naciones desarrolladas. En Chile debemos apoyar a los emprendedores, y esta actividad es un gran ejemplo de ello”, expresó el Dr. Juan Carlos Sáez.

Por su parte, Óscar Contreras también se mostró optimista con los resultados de este segundo certamen de Falling Walls Lab Chile. “En esta oportunidad, vimos que la innovación no es solo científica, sino que proviene de múltiples áreas que permiten solucionar problemas sociales que están afectando a distintos países, como es la detección temprana de enfermedades, el desperdicio de alimentos o la producción a escala de algas marinas que pueden solucionar el hambre. Con estos grandes ejemplos de innovación, queremos seguir posicionando a este concurso y hacer que más chilenos estén presentes en Falling Walls”.

La actividad, contó además con una charla magistral del científico de CINV, Dr. Juan Carlos Sáez, y del astrónomo de la Universidad de Valparaíso, Eduardo Ibar. El cierre del evento y la premiación consideró también  la participación del senador Guido Guirardi, quien destacó la importancia de promover la innovación en Chile. “Es fundamental lograr conectar la ciencia, la academia y las universidades, con los problemas concretos que tiene el país y el planeta. Sin duda, debemos promover las ciencias básicas y aquellas investigaciones motivadas por la curiosidad, pero es importante también agregarle un segundo piso, para impulsar soluciones a los seres humanos y seres vivos del mundo entero”, indicó el parlamentario.

Por su parte, el Dr. Ramón Latorre, Premio Nacional de Ciencias y director del CINV, valoró  las iniciativas desarrolladas por jóvenes de diversas disciplinas y la capacidad que tuvieron los concursantes de abordar problemas complejos en pocos minutos. “Pero la lección más importante que nos deja esta actividad,  es que sin innovación no hay ciencia, y sin ciencia no hay innovación. Éstos son dos elementos indivisibles y por eso, lo que debemos hacer para que el país surja, es impulsar ambos mundos al unísono, tal como lo han hecho países desarrollados. Del mismo modo, debemos promover una educación que nos permita hablar en un mismo idioma, mediante la ciencia y la cultura”, señaló el investigador.

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Nobel en ciencias, el más esquivo para las mujeres

En 116 años, el Nobel ha premiado a 599 científicos, 97% de ellos hombres. En Física, por ejemplo, solo dos mujeres lo han recibido, la última vez hace 54 años.

La Tercera Cecilia Yáñez

Irène Joliot-Curie (de pie) junto a su madre Marie Curie, en 1925. Ambas ganaron un Premio Nobel.

¿Por qué las mujeres no ganan nobeles de ciencia? Hélène Merle-Beral, profesora de hematología de la U. Pierre y Marie Curie (UPMC) en Francia, ya había llamado la atención sobre esta realidad al publicar un libro en 2016 en el que indicaba que desde 1901 hasta 2016, solo 17 mujeres habían recibido un Premio Nobel en Medicina, Física o Química (Marie Curie, dos veces), mientras que los hombres galardonados en estos 116 años sumaban 590 (a los que se suman los nueve premiados de este año, también varones).

Con la última entrega de los premios, la semana pasada, la situación no mejoró. Nueva- mente los nueve galardonados en el área científica fueron hombres.

Christophe André, psiquiatra del Hospital Sainte-Anne Hospital (París) y autor de varios libros, tras conocer los nombres de los galardonados, también se planteó este fenómeno en el blog de Scientific American. Según él, existen por lo menos tres explicaciones: la opresión y discriminación objetiva hacia ellas, los estereotipos que las hacen creer que no tienen capacidades para ser científicas, y la propia internalización de ese estereotipo.

Para la astrónoma María Teresa Ruiz, presidenta de la Academia Chilena de Ciencias, académica de la U. de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas 1997, probablemente una de las primeras razones por las que hay tan pocas mujeres con nobeles es una simple cuestión de números: “Hay menos mujeres que hombres dedicados a la investigación científica en el mundo, no sé si es tan bajo como el 3% de los premios nobeles”, dice.

Un segundo factor dominante es la visibilización de la labor femenina. “La ciencia hecha por mujeres, aunque pueda ser muy importante, no se visibiliza. En mi área de la astronomía hay mujeres extraordinarias que trabajaron a inicios del siglo XX en EE.UU., en condiciones muy desmejoradas y cuyos nombres son desconocidos mientras su trabajo es aún vigente e importante”, dice Ruiz.

En Cuba, en EE.UU. y en Chile. Andrea Calixto se formó en estos tres países, primero como licenciada en microbiología, luego como magíster y doctorada de la U. de Columbia y posdoctorada y ahora investigadora de la U. Mayor y del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso. En los tres lugares se sobrepuso a una traba histórica: el machismo de la sociedad que se replica en el mundo de las ciencias. Si a esto se suma que, en general, los nobeles premian el trabajo realizado hace 30 años, se explica por qué no hay mujeres.

“Si se consideran las mujeres que realizan posdoctorados en el área, somos la mitad de la fuerza científica, pero representamos solo el 19% de los investigadores independientes. ¿Qué pasó con ese potencial? Es un cuello de botella que está en todos los países, el cuidado de la familia, como primer factor relevante”, señala.

Esta cifra es parte de un estudio publicado en la revista de la Organización Europea de Biología Molecular, que muestra que entre hombres y mujeres casados hay diferencias en la situación laboral: 51% de los hombres casados y el 83% de las mujeres casadas informaron tener un cónyuge que trabaja 40 horas o más por semana; al revés, el 36% de los hombres y solo el 8% de las mujeres tenían un cónyuge que no trabaja fuera del hogar.

A su juicio, “las sociedades son machistas en el corazón, con pocas facilidades para revertir la idea de que las mujeres están obligadas a cuidar su progenie, independiente de si lo quiere hacer”. No se trata de una discriminación solo en el mundo de las ciencias, ya que en todos los ámbitos se sigue pensando que los hijos son responsabilidad de las madres. “Eso hace que las mujeres tengan que hacer mucho más esfuerzo que los hombres para llegar al mismo lugar”, dice.

Andrea Slachevsky, doctora en neurociencias y subdirectora de Gero, también cree que la poca participación de las mujeres en ciencia pasa por prejuicios externos e internalizados. “Hay una cuestión cultural, porque no existe ningún dato que demuestre que las mujeres no son buenas en ciencia. Cambiar esa idea requiere tiempo y esfuerzo y se tiene que hacer a edades tempranas, cuando los niños están en el colegio. Cuando existen políticas igualitarias, no se ven diferencias académicas entre hombres y mujeres”, puntualiza. ●

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Ganador de Falling Walls en Mercurio Valparaíso

 

 

Nota original en Mercurio Valparaíso

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Doctorado Biofísica y Biología Computacional, Convocatoria 2018

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