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Premio Nacional critica proyecto del Ministerio de Ciencia: “Puede ser un desastre, como el Transantiago”

Ramón Latorre, bioquímico y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2002

Los principales aspectos que critican los científicos consultados son: financiamiento y la exclusión de ciencias sociales, humanidades y artes, entre otros puntos.

Los premios nacionales de ciencias naturales, exactas, sociales y humanidades, junto a otros académicos, enviaron una carta a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) y a parlamentarios para oponerse a la rápida tramitación a la que se ha expuesto al proyecto de ley que crea el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, porque, según los especialistas, la iniciativa presenta indicaciones con errores que deben ser discutidos. Ramón Latorre, bioquímico y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2002, es tajante: “El proyecto de ley, no define un presupuesto fijo y no plantea una visión transdisciplinaria de ciencias. En caso de aprobarse podemos estar peor parados de lo que estábamos. En vez de un salvavidas, puede transformarse en un salvavidas de plomo”, dice.

Enfatiza que es necesaria una institucionalidad que promueva el desarrollo de las ciencias, pero la implementación de esta ley sin una minuciosa discusión, puede ser un arma de doble filo. “Como ocurrió con el Transantiago. Se eliminaron las micros amarillas pensando que se iba a mejorar la movilización pública y por la mala implementación se produjo un desastre mayor. Esto puede ser un desastre mayor, como el Transantiago”, agrega Latorre, a modo de comparación.

Financiamiento. El ejecutivo, en su ley de presupuesto para este año, determinó destinar 0,38% de los recursos fiscales para ciencias. La agencia encargada de administrar este dinero es Conicyt, y según los científicos, esto equivale a 340 mil millones de pesos anuales. “En el proyecto se propone destinar los mismos recursos con los que cuenta Conicyt. Y eso es una mala señal. Porque las becas no alcanzan con ese dinero. Gente muy productiva ha quedado sin financiamiento en sus proyectos. Estamos en una situación lamentable. Este ministerio no va a resolver nada si cuenta con ese monto”, dice la bioquímica Cecilia Hidalgo y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2006.Una de las científicas que más se ha reunido con los parlamentarios para manifestarles dichas inquietudes es la bióloga y doctora en Ciencias Biológicas UC, Carolina Torrealba, que considera que destinar 340 mil milllones de pesos es ineficiente. “Conicyt tiene una mala gestión y está evaluada pésimamente por sus usuarios. Lleva dos meses sin pagarles los sueldos a quienes tienen becas. Entonces cómo es posible que con estos recursos se pretenda administrar un ministerio”, dice.

Exclusión de ciencias sociales, humanidades y artes. El proyecto en sus indicaciones deja de lado la integración de las ciencias sociales, humanidades y artes. Manuel Antonio Garretón, sociólogo y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007, manifiesta que cómo es posible que se excluya a esas expresiones del conocimiento. “Mejor que se llame Ministerio de Ciencias Naturales y Exactas”, ironiza. Respecto a la importancia de que se integren estas disciplinas, Garreton explica que desarrollar investigación sin comprender al individuo, “las ciencias quedan sin una base, que solo pueden entregar los conocimientos de la antropología, ciencias sociales y humanidades”.

Regionalización. El proyecto tampoco determina cómo se relacionará el ministerio con las regiones, según la carta que entregó la comunidad científica las autoridades. “Cada zona es rica en diversidad y cuenta con una base potencial de investigación. Si no se potencian institutos o núcleos de estudios de todas las regiones, las zonas van a quedar a merced de las decisiones de la Región Metropolitana y eso empobrecería el conocimiento”, dice Garretón.

Innovación. Si bien durante el proceso legislativo se añadió la palabra innovación al nombre del nuevo ministerio, el concepto no se define satisfactoriamente ni se plantean mecanismos para fomentarla, plantean en el documento. “Contamos con el capital humanitario, pero faltan los objetivos, por ejemplo nuestra nación en vanguardia en arquitectura en estructuras antisísmicas, eso debería estar definido en el proyecto”, dice Nibaldo Inestrosa, neurobiólogo y Premio Nacional en Ciencias Naturales 2008.

Lee la publicación original en LUN

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Jóvenes aprenden sobre neurociencia en Valparaíso

Participan como científicos en Escuela de Verano que hace el CINV.

Observar las neuronas y su comportamiento en tres dimensiones y trabajar junto a científicos es parte de la experiencia que Viven en Valparaíso diez estudiantes de enseñanza media, en el marco de la II Escuela de Verano en Neurociencia.

La jornada, organizada por el Núcleo Milenio NuMIND, y liderada por su director, el Dr. Andrés Chávez, se realiza con apoyo del Instituto Milenio, Centro Interdisciplinario de Neurociencia CINV, y el Centro de Neurobiología y Plasticidad Cerebral (CNPC) de la Universidad de Valparaíso.

Los jóvenes, provenientes de la Región de Valparaíso, Antofagasta y del Biobío, participan de clases teóricas y realizan experimentos en laboratorios. “Esta actividad constituye un hito en la consolidación de la Escuela de Verano en neurociencia para enseñanza media”. explica el Dr. Andrés Chávez, también investigador del ClNV.

TRABAJO PRÁCTICO

Agrega que en esta oportunidad incluiremos tecnología de punta para el trabajo práctico y además realizaremos un curso de bioética y bioseguridad más extenso. Además, los jóvenes tendrán una inserción en términos de educación, para que ellos aprendan y reciban herramientas, sobre cómo poder hablar de ciencia a la gente común y corriente”.

La nómina de participantes regionales incluye a Constanza Pastene, Colegio Alexander Fleming, Valparaíso; Lucas Soro, Colegio Saint Dominic, Viña del Mar; Belén González, Liceo Parroquial San Antonio, Viña del Mar; Dominique Marchat, Colegio San Pedro Nolasco, Valparaíso; Almendra Muñoz, The Kingstown School, Viña del Mar; Diego Mauriz, St. Paul’s School, Viña del Mar; Catalina Rodríguez, Colegio Saint Dominic, Villa del Mar; y Vicente González, Colegio Guardiamarina Riquelme, Valparaíso.

VIDA DE CIENTIFICOS “Durante los cinco días de clases y trabajo en laboratorios, los alumnos no sólo podrán aprender de neurociencia y desarrollar conocimientos en el área de comunicación neuronal, modulación sináptica, biología molecular y bioquímica, entre otras materias, sino también podrán interactuar y llevar la vida de un científico en nuestras casas de estudios”, comenta Chávez.

Lee esta nota en EL MERCURIO DE VALPARAÍSO

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CINV Postdoctoral Fellowship Program 2018

CINV Postdoctoral Fellowship Program 2018

The Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV, http://cinv.uv.cl), at the Universidad de Valparaiso in Valparaiso, Chile, invites young postdoctoral researchers to apply for a Postdoctoral Fellowship at the CINV. The purpose of this program is to support outstanding and highly motivated PhD graduates from any country who wish to initiate or continue a scientific project in one of CINV’s labs, which are:

  1. Structure and Function of Molecular Sensors: http://cinv.uv.cl/en/structure-and-function-of-molecular-sensors/
  2. Cellular Signaling: http://cinv.uv.cl/en/cellular-signaling/
  3. Genetics and Development of the Nervous System: http://cinv.uv.cl/en/genetic-and-developmental-neuroscience/
  4. Systems and Circuit Neuroscience: http://cinv.uv.cl/en/sensory-system/
  5. Molecular Simulation and Computational Biology: http://cinv.uv.cl/en/molecular-simulation-and-computational-biology/

For more details, please visit our webpage http://cinv.uv.cl/en/ and contact CINV scientists in your area of interest: http://cinv.uv.cl/en/researchers/

The successful candidate will receive a one-year fellowship starting in April 2018 or later. A second year of funding will be subject to competitive renewal. Granted CINV fellows are expected to apply for external funding [e.g. FONDECYT http://www.conicyt.cl/fondecyt] to support their following years at CINV.

The monthly salary will be 1.500.000 Chilean pesos, equivalent to ~2400 USD at present. A formal agreement between CINV and the fellow will establish the legal conditions of this scholarship.

Requirements:

I. PhD or equivalent obtained within five years prior to March 1st, 2018.

II. The following documents to be included in the application:

      1. Research statement

      2. CV, including principal publications and activities (Max. 3 pages)

      3. Research proposal (Max. 3 pages), including:

  • a) Summary (1 page)
  • b) Methods and Analysis
  • c) Gantt chart, indicating specific objectives to be fulfilled
  • d) Expected results and projections

      4. Two letters of recommendation, including one from the PhD tutor.

      5. A letter of commitment from the CINV researcher at whose laboratory the project will be carried out (http://cinv.uv.cl/en/researchers/).

Antecedents, letters of recommendation and commitment should be electronically sent to postdoc@cinv.cl before March 3rd, 2018 23:59 hrs (GMT -3 hours). Applicants unable to deliver with all the required documentation should provide a clarifying statement. No documents will be received after this deadline.

A review panel of CINV researchers will communicate the results of this competition by March 16th, 2018. The panel reserves the right to declare the competition void if none of the applicants are deemed suitable.

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Postdoctoral Fellowship Program 2018-rev

CONTACTO

postdoc@cinv.cl

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Mario Luxoro In memoriam

Un humilde laboratorio en la costa del Pacífico puso a Chile en el mapa de la neurociencia

Por Ana Mª Cárdenas y Ricardo Borges

Centro Interdisciplinario de Neurociencias de Valparaíso, Universidad de Valparaíso, Chile, y Unidad de Farmacología, Facultad de Medicina Universidad de La Laguna, España.

La impresión que produce la primera visita al laboratorio de Montemar, una localidad ahora muy turística de la costa del Pacífico chileno, es una rara mezcla de incredulidad y admiración por la figura de quien lo pusiera en marcha a principios de los años sesenta. Mario Luxoro es muy poco conocido en España, desde aquí queremos contribuir a que ello no siga siendo así.

Luxoro había nacido en Santiago de Chile en 1926 y luego de concluir sus estudios de secundaria ingresó a la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso, donde se graduó como Ingeniero Civil Químico. Poco después comenzaría a estudiar Medicina en la Universidad de Chile, estudios que abandonó en tercer curso al recibir una beca de la Fundación Rockefeller para trasladarse al Instituto Tecnológico de Massachusetts en 1953. Allí realizó su Tesis Doctoral en 1957 y publicó su primer trabajo en los Proceedings of the Natural Academy of Sciences (1). Este trabajo, y muchos de los que vinieron después (2-9), lo convirtieron en un devoto del axón gigante del calamar y lo hizo adentrarse en la entonces incipiente electrofisiología y la Biofísica, otra ciencia que se desarrollaba de forma paralela. A ello contribuyó su gran facilidad para las matemáticas. Chileno hasta la médula no tardaría en regresar a su país, tras rechazar una tentadora oferta del MIT.

En aquellos años, no se disponía de equipos que permitiesen estudiar las corrientes iónicas en otras células que no fuesen lo suficientemente grandes para poderlas “pinchar” con los electrodos de entonces. Tampoco la incipiente electrónica permitía cuantificar los trasiegos del sodio, el potasio y el calcio en pequeñas células de mamífero debido al elevado ruido de los equipos de esos tiempos. El axón gigante del calamar tiene un calibre cercano a 1 mm y proporciona unas corrientes enormes con las que se caracterizaron las bases iónicas del potencial de acción con el que las neuronas y otras células excitables se comunican.

Los calamares con los que trabajaban científicos como Hodking, Huxley, Katz, Miledi o Cole en Inglaterra y en la costa Este de los Estados Unidos, eran del tamaño de los que llegan a nuestra mesa. No así los de la costa chilena. Cuando Mario les explicaba que las jibias, el calamar del Pacífico (Dosidicus jigas), podía alcanzar el metro y medio, que sus axones debían ser también mayores y que podían seguir obteniéndose cuando la temporada del calamar se terminaba en el Atlántico, lo miraban con incredulidad. Fue así que persuadió a Kenneth Cole para que enviase a Chile a alguno de sus colaboradores a trabajar con las jibias. Ese fue el inicio de uno de los milagros científicos de la época: –El Laboratorio de Fisiología Celular de Montemar–.

Con no pocas dificultades Luxoro puso en marcha un humilde laboratorio en la Estación de Biología Marina de Montemar en la costa de Reñaca. Tras ser expulsados de allí logró que, con parte de su propio dinero, la Universidad de Chile adquiriese una casa justo enfrente de la anterior. Gracias a más recursos dimanados de la propia Fundación Rockefeller, pudo comprar una barca y contratar los servicios de un experto pescador –José Soto– quien vivió más de cuarenta años en una parte de ella. Al principio los investigadores dormían en tiendas de campaña en el patio interior de la casa, luego fueron acondicionando habitaciones en el piso superior que hacían las veces de laboratorio y alcoba.

Mención especial supuso la llegada de un joven estudiante de Medicina Eduardo “Guayo” Rojas. Desde los primeros días del laboratorio en la Estación de Biología Marina, un motivadísimo Rojas se volcó en impulsar la investigación con los axones de jibias. No era fácil, por alguna razón no registraban corrientes. Pensaron que ello era debido a los equipos caseros de registro que utilizaban en la costa. Así que envolvieron dos jibias en hielo y se trasladaron a Santiago (a unas dos horas de carretera), allí funcionaron perfectamente. Las causas del fracaso podían ser dos, los equipos o el hielo. Resultó ser la segunda.

En 1963 Rojas y Luxoro publicarían en Nature el primero de una serie de trabajos que colocarían a Chile en el mapa científico de la Fisiología (4) y que iba a atraer a Montemar a la crema de los electrofisiólogos de entonces. Ese fue igualmente, el inicio de la escuela electrofisiológica chilena que es, en nuestra opinión, una de las mejores del mundo.

Cuando Luxoro volvió a Santiago a liderar la reforma universitaria, dejaron en libertad a la segunda generación de científicos (Francisco Bezanilla, Ramón Latorre, Cecilia Hidalgo, Julio Vergara, Juan Bacigalupo, Illani Atwater y Verónica Nassar-Gentina, entre otros) que fue capaz de llevar al Montemar a su época dorada. Lo que sorprende a cualquier europeo que habla con esta gente es lo sólida que es su formación. Mario y Guayo les enseñaron a construir amplificadores, filtros de ruido, generadores de señales, estimuladores desde cero. Es muy difícil que los puedas engañar con tecnología “opaca”. Aprendieron a manejar torno y fresa para construirse aparatos cada vez más complejos, ahora no es de extrañar que estos chilenos diseñen y construyan sofisticados microscopios, sistemas de fuerzas atómicas, láseres…

Cuando el fenómeno de “El Niño” hizo desaparecer las jibias de la costa chilena, la investigación de Luxoro se centró en el estudio de la unión neuromuscular en los picorocos (Megabalanus psittacus), un marisco similar a una claca de gran tamaño (10-15). Poco después Luxoro comenzaría a emplear mucho de lo aprendido a su investigación con células cromafines (16-21).

Mario Luxoro permaneció en Chile luego del golpe militar de 1973 y se mantuvo firme durante la larga noche de la dictadura de Pinochet, cuando la mayor parte de aquellos, y otros muchos, científicos tuvieron que salir del país.

Cuando entramos por primera vez en aquella modesta edificación, a escasos metros de los rompientes de Reñaca, uno no imagina que tras aquellas humildes paredes se albergaran los laboratorios responsables de uno de los mayores hitos científicos acaecidos en la historia de la América del Sur. Cuando en una conversación con los colegas alguien se queja de su precariedad de medios, inconscientemente el pensamiento te lleva hacia el olor a humedad de aquellas habitaciones donde las mesas anti-vibratorias, los estiradores de electrodos, los amplificadores y hasta los micromanipuladores fueron construidos por las manos de Luxoro y los suyos en aquel lugar tan apartado del mundo. Conocemos muy bien lo que para un científico significa el aislamiento, y lo hemos sufrido. Nada que ver con lo que fue para ellos trabajar allí́, sin embargo, lo hicieron. Para el primer trabajo en Nature, Mario y Guayo trabajaron simultáneamente en dos equipos diferentes pero compartiendo el mismo osciloscopio. Recordemos que entonces, sin ordenadores, las señales se registraban y se fotografiaban directamente del osciloscopio con una Polaroid. Allí habilitaron una vieja bobina de cable para convertirla en la mesa del comedor, unas tablas y unos cristales de dudoso origen permitieron agrandar el segundo piso. Utilizaron el reverso de un cartel de tráfico para construir la pantalla de proyección de la sala de seminarios. Cuando las autoridades académicas hostiles intentaron boicotearles cortando el suministro eléctrico del edificio, obtuvieron la luz “prestada” gracias a cables conectados a un poste del alumbrado público. Porque a la postre la principales armas del científico son la voluntad y la persistencia. A ello unieron inteligencia y talento. Ni siquiera el maremoto de 1966 que se llevó buena parte del laboratorio y su equipo los hizo desistir.

Mario Luxoro fue galardonado muchas veces, su gran pena fue que su padre no pudiese ver cómo le otorgaban el Premio Nacional de Ciencias Naturales en el año 2000. Fue Decano de la Facultad de Ciencias y Director de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Luxoro proporcionó la primera demostración de que las proteínas en lugar de los lípidos, están implicados en el flujo de iones a través de la membrana plasmática del nervio, participando en la generación del potencial de acción (4). Un segundo logro importante de Luxoro fue su reconocimiento del estado dinámico del calcio intracelular (8-9). Fue más allá al proponer un modelo que permite el cálculo de la concentración de calcio intracelular, las constantes cinéticas para la unión del calcio y la liberación de neurotransmisores, su permeabilidad de membrana y en el acoplamiento excitacióncontracción en las fibras musculares gigantes del Balanus (11, 14, 15).

El laboratorio de Montemar dejó de ser una construcción aislada cuando toda la costa de Reñaca se llenó de construcciones turísticas que cada verano atraen a miles de veraneantes. Entonces aquella humilde casa, en primera línea de playa, cobró un gran valor para las depauperadas arcas de la Universidad de Chile. Se puso en venta. La reacción unánime internacional paró aquella barbaridad (22) y hoy, rebautizado como “Laboratorio de Fisiología Celular, Mario Luxoro” ha vuelto a ver como los axones vuelven a mostrarnos sus potenciales de acción. Hay corrientes tan diminutas que en muchas células no pueden estudiarse, ahora viejos conocidos (Francisco “Pancho” Bezanilla, Ramón Latorre y Miguel Holmgren) lo están haciendo allí, y nuevas generaciones de electrofisiólogos chilenos vuelven a dar vida a este templo que un día iluminara la Ciencia del Cono Sur (23-24).

Mario Luxoro falleció en Diciembre de 2016. Tenía 90 años.

Los autores queremos mostrar nuestro agradecimiento al Dr. Ramón Latorre por sus comentarios y precisiones a esta reseña.

Referencias:

  • Luxoro M (1958) Proc Natl Acad Sci USA 44: 152-1565.
  • Luxoro M (1960) Nature 188: 119-1208
  • Luxoro M, Rojas E, Wittig E (1963) J Gen Physiol 46: 1109-1121
  • Rojas E. Luxoro M (1963) Nature 199: 78-79
  • Tasaki I, Luxoro M (1964) Science 145: 1313-1315​
  • Tasaki I, Luxoro M, Ruarte R (1965) Science 150: 899-901​
  • Luxoro M. Canessa M, Vargas F (1965) Excerpta Med Intl Congr Ser 87: 507-514
  • Luxoro M, Rissetti S (1967) Biochem Biophys Acta 135: 368-370​
  • Luxoro M, Yañez E (1968) J Gen Physiol 51: 115s-122s
  • Bacigalupo J, Luxoro M, Rissetti S, Vergara C. (1979) J Physiol. 288: 301-12.
  • Hidalgo J, Luxoro M, Rojas E (1979) J Physiol. 288: 313-30.
  • Alvarez R, Luxoro M, Nassar-Gentina V, Szklarz G. (1980) Q J Exp Physiol. 65: 199-205.
  • Luxoro M, Nassar-Gentina V (1984) Q J Exp Physiol. 69: 235-43.
  • Rojas E, Nassar-Gentina V, Luxoro M, Pollard ME, Carrasco MA (1987) Can J Physiol Pharmacol. 65: 672-80.
  • Rojas E, Nassar-Gentina V, Pollard ME, Luxoro M. (1992) Adv Exp Med Biol. 311: 305-17.
  • Nassar-Gentina V, Luxoro M, Urbina N. (1991) Comp Biochem Physiol C. 100: 495-500.
  • Nassar-Gentina V, Aguilar P, Luxoro M. (1992) Comp Biochem Physiol C. 102: 745-9.
  • Nassar-Gentina V, Luxoro M. (1992) Comp Biochem Physiol C. 101: 219-25.
  • Nassar-Gentina V, Bonansco C, Luxoro M. (1993) Comp Biochem Physiol C. 105: 513-20.
  • Nassar-Gentina V, Rojas E, Luxoro M. (1994) Cell Calcium. 16: 475-80.
  • Luxoro M, Nassar-Gentina V, Rojas E. (1997) Mol Cell Biochem. 170: 65-73.

(22)   Borges, R.; Viveros, O.H. and Latorre, R. (2006) Science 311:1866.

(23)   Castillo, J.P. De Giorgis, D., Basilio, D., Gadsby, D.C., Rosenthal, J.J., Latorre, R., Holmgren, M., and Bezanilla, F. (2011) Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 108:20556-61

(24)   Castillo, J.P., Rui, H., Basilio,D., Roux, B., Latorre, R., Bezanilla, F. and Holmgren, M. (2015) Nature Comm. 6:7622.

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¿Quien debería ser el ministro de ciencia?

Por Cecilia Yáñez, La Tercera

¿Un científico? ¿Un político? Investigadores y parlamentarios debaten sobre el perfil del nuevo ministro de Ciencia, cartera que está muy cerca de ser aprobada en el Congreso.

Contar con un Ministerio de Ciencia es un anhelo por el que han trabajado por años científicos, parlamentarios, investigadores, academia, universidades y sociedades científicas.

Hoy, el ministerio está más cerca de ver la luz. Este martes, el gobierno ingresó suma urgencia al actual proyecto y ayer se discutió en segundo trámite constitucional en la Comisión de Ciencias y Tecnología de la Cámara de Diputados. Tal como se planteó al inicio de la sesión, el objetivo es que se apruebe antes del 11 de marzo, aunque no todos sus miembros estuvieron de acuerdo.

Más allá de si sale en este gobierno o en el nuevo, existe preocupación por quién será la persona que ocupe el cargo y encabece el desarrollo científico y la innovación del país. ¿Qué atributos debe tener este ministro o ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación?

Según Cecilia Hidalgo, vicepresidenta de la Academia Chilena de Ciencia y la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Ciencias Naturales (2006), este ministro debe estar convencido de la necesidad de aumentar los recursos para la investigación en ciencias, tecnología e innovación. “No avanzaremos si no invertimos en conocimiento y seguiremos siempre como un país en vías de desarrollo”, dice. Agrega que el que asuma el cargo debe tener capacidad para transmitir esta convicción de más recursos al gobierno, a quienes toman las decisiones. Sin querer adelantar nombres, dice que personas para el cargo hay.

Ramón Latorre, director del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la U. de Valparaíso y premio nacional de Ciencias Naturales (2002), señala que la nueva autoridad debe venir del mundo científico. “Debe ser capaz de ver todas las ciencias, su relación con el arte, las humanidades. Hoy, en el mundo, se trabaja con una visión de transdisciplinariedad, que entienda que es la innovación y, sobre todo, que conozca el mundo político y que se maneje bien en él, que es donde los científicos flaqueamos”, reconoce.

Para el director del Instituto de Neurociencia Biomédica de la U. de Chile, Claudio Hetz, el próximo ministro tiene que ser un científico destacado, que haya participado de la discusión, que entienda de innovación, negocios y con conexiones políticas. “El problema hoy es entender nuestra realidad y necesidad, pero comunicarla al mundo político y económico. Yo pensaría en alguien como Pablo Valenzuela, pero que sea más político. Un científico con visión de país, que nos represente. No queremos que Conicyt sea ministerio. Necesitamos a alguien propositivo que represente la voz de los científicos”, indica Hetz. Junto con la autoridad que estará a la cabeza de esta institución, Hetz destaca que también son relevantes las personas que serán parte del equipo asesor, con científicos de renombre que recojan todas las voces de la ciencia, desde el mundo académico, Corfo, sociedades científicas, universidades, entre otros.

El senador Guido Girardi plantea que se requiere una persona capaz de manejar tres ámbitos: academia, ciencia e innovación. “Alguien que entienda que no todo es mercado. El Estado debe establecer prioridades para que con los recursos que tiene el país, Chile se convierta en una potencia mundial y que, al mismo tiempo, sea capaz de fortalecer la institucionalidad, la ciencia básica y que ésta esté también al servicio de los innovadores. Puede ser un científico que sepa de política. No es un cargo para la ciencia, sino para el desarrollo del país”, comenta.

Más recursos

Entre los científicos, al menos dos nombres surgen en pasillos: Mario Hamuy y Alexis Kalergis.

Este último, académico de la U. Católica y director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (Imii), dice que contar con un ministerio “es una necesidad importante que nos permitirá dar un salto para pasar de ser un país que invierte poco en el conocimiento, con un 0,3 o 0,4% del PIB, para llegar a un 1%, esperamos, durante el próximo gobierno”. Sobre si estaría dispuesto a ser ministro en la próxima administración, dice que sí. “Creo que a todos los científicos nos interesaría apoyar el crecimiento científico del país. La ciencia es bastante transversal. El fortalecimiento de la institucionalidad vía un ministerio está posicionado en diferentes sectores políticos”.

Desde el Parlamento, el senador Francisco Chahuán también cree que junto con la nueva institucionalidad es necesario aumentar el porcentaje del PIB que se invierte. Según él, el actual presidente del consejo de Conicyt, Mario Hamuy, tiene todas las competencias para ser el primer ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación. “Tiene capacidad técnica, ha estado durante todo el proceso legislativo, tiene, además, la fuerza para pedir los recursos adicionales -en caso de ser necesario- a la nueva administración, y genera un amplio consenso”, dice el parlamentario.

En opinión del presidente de la Comisión de Ciencias y Tecnología, diputado Alberto Robles, hay consenso entre los parlamentario, por lo que cree se puede aprobar este mes. Ayer se acordó discutir nuevamente la próxima semana e invitar a algunos actores relevantes. Si no existen modificaciones y esta comisión lo aprueba, el proyecto pasa luego a la Comisión de Hacienda. Si tampoco hay cambios, el proyecto podría quedar listo en las próximas semanas. Si se realizan modificaciones debe volver al Senado para evaluarlos y convertirse en ley si son aprobados. Si esto último no ocurre, se crea una comisión mixta para discutirlo nuevamente. “Creo que es una obligación de país contar con un Ministerio de Ciencia. Si la ciencia no se visibiliza, el país no crecerá”, dice Robles.

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Chilenos desarrollan tecnología que permitiría a robots pensar como humanos

Por Gonzalo Rojas Donoso y María Mercedes Barraza C. Agencia Llambías Comunicaciones, para El Mostrador

Estudios en computación neuromórfica permiten a Chile integrarse a un proyecto de carácter mundial. Investigación reúne a cinco centros de excelencia académica nacionales.

La computación neuromórfica es un concepto nacido en los 90’s que combina biología, física, matemática, informática e ingeniería, para diseñar sistemas neuronales artificiales cuya arquitectura esté basada en el funcionamiento del sistema nervioso. En este contexto, un grupo de científicos chilenos, coordinado por el Dr. Tomás Pérez-Acle, investigador del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia -de la Universidad de Valparaíso- y director del laboratorio de Biología Computacional de la Fundación Ciencia & Vida, están desarrollando nuevas tecnologías basadas en el funcionamiento del cerebro humano cuyas aplicaciones permitirían, en el futuro, que los robots tengan capacidades cognitivas similares a las personas.

El biólogo computacional destaca que se trata de un proyecto fundamental para generar avances en inteligencia artificial. “Este tipo de iniciativas buscan crear el conocimiento científico necesario para desarrollar máquinas que piensen como lo hace un cerebro humano. Éste es un paso fundamental para desarrollar robots que sean capaces de poseer conciencia de sí mismos”. Pérez-Acle asegura que el proyecto, financiado por la Oficina de Investigación de la Fuerza Aérea de USA (AFOSR), permite a nuestro país insertarse en la línea más avanzada de investigación en este campo: “Es una tecnología que está desarrollándose a nivel mundial hace muy pocos años. Con este proyecto nos estamos montando en el tren del desarrollo tecnológico justo al momento de salir de la estación”.

Dentro de la investigación participan, además, científicos del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI – UChile), del Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo, Gero Chile (UChile), del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (USACH), del Centro de Bioinformática y Biología Integrativa (UNAB) y del Centro de Investigación en Nanotecnología y Materiales Avanzados (CIENUC, PUC) quienes desde sus respectivas especialidades realizan un trabajo colaborativo y transdisciplinario que aporta al conocimiento y avance en el campo de la computación neuromórfica.

Antesala del futuro

Para el investigador del CINV, llegar a esa etapa requiere un salto en la forma cómo los robots han funcionado hasta ahora: “Hoy día las máquinas no hacen sino lo que están entrenadas para hacer. Para que un robot tenga autonomía, es fundamental resolver el problema de aprendizaje continuo, que es propio de los seres humanos. Nuestro cerebro es capaz de interactuar con el medio externo a través de los sentidos, y cada una de las señales que recibimos, las clasifica y -en el momento en que recibimos señales que no somos capaces de clasificar previamente-, las aprendemos y creamos un nuevo orden. Estamos constantemente archivando y clasificando información, y entonces para llegar a crear robots autónomos necesitamos que estos aprendan constantemente”.

Dr. Tomás Pérez-Acle

Pérez-Acle subraya que estamos en la antesala de una nueva era: “Hoy existen vehículos que se conducen y estacionan solos. El automóvil, en forma autónoma, hace algunos cálculos y se sitúa sin intervención de un humano. Eso ocurre desde hace cuatro o cinco años y son altamente eficientes, ya que toman decisiones en la medida que va avanzando. Son acciones que están presentes y van a seguir de aquí en adelante y de una forma en que no la estamos notando. Por ejemplo, yo uso un teléfono celular que ofrece un asistente digital al que le hablo y le digo ‘leéme el último correo, llama a mi casa, o mándale un mensaje a mi esposa avisándole que voy a atrasarme porque voy a pasar al gimnasio’. Son situaciones de las que no nos damos ni cuenta y ya están en nuestro día a día”.

No invocar al demonio

El científico sostiene que el ingreso a una nueva fase impone la consideración de criterios éticos, sin los cuales puede llegarse a situaciones como las que ha descrito el astrofísico británico Stephen Hawking, según el cual, la especie humana sería destruida por las mismas máquinas que creó: “El miedo que tiene Hawking, o el que tiene Elon Musk, es comprensible. Personas tan letradas, que entienden bien lo que están haciendo, son capaces de pronosticar que si se hace un mal uso de esta tecnología, puede irse en contra de la humanidad”.

El avance supone un gran desafío, según el investigador: “Si dotamos de autonomía a las máquinas, esto tiene que guiado por principios humanistas. De otra manera nos estamos exponiendo al demonio que Elon Musk y Stephen Hawking dicen que estamos invocando”.

Pérez-Acle recomienda poner atención a un clásico de la literatura de ciencia ficción: “Asimov en los 70 desarrolló una serie de libros en torno al concepto de la inteligencia artificial llevada al extremo, con robots humanoides que toman decisiones. Asimov acuña en sus textos las leyes de la robótica que establecen que ninguna acción de una máquina puede ir en contra de un humano, aun cuando esté en riesgo su propia integridad. Si nos preocupamos de implementar las leyes de la robótica que Asimov inventó, pierde sentido lo que dicen Stephen Hawking y Elon Musk”.

El dilema a su parecer es inminente: “Basta imaginarse a los drones que, lamentablemente, ya están matando personas en la guerra o en escenarios de conflicto. Si los dotamos de autonomía, un dron podría tomar la decisión de atacar a un enemigo aun cuando haya daño colateral. Pero esa determinación no puede dejársele a un robot, tiene que tomarla un humano, porque en caso contrario, cruzamos la línea roja, ya que la máquina tendría la capacidad de decidir cuándo eliminar un objetivo aunque haya daño colateral”.

El caso de Facebook

Tomás Pérez-Acle resta dramatismo a la disposición que tomó este año Facebook, de apagar dos de sus computadores por haber creado un lenguaje propio y comunicarse entre sí, al margen de los humanos: “La prensa fue la que puso el tono de preocupación. Lo que ocurrió es que eran dos de lo que nosotros llamamos redes neuronales, dos programas distintos que están organizados, entrenados para comunicarse y por la forma en que fueron programadas, elaboraron una especie de lenguaje propio, pero era ininteligible y sin sentido ni siquiera para las propias redes involucradas. Los apagaron porque no era entendible lo que estaba pasando, no porque fueran a despertar y tomar conciencia de sí mismas, como la máquina de Terminator. Pero sí, fue interesante ver máquinas comunicándose unas con otras”.

El investigador comenta que el paradigma de la inteligencia artificial, está embebido en los aparatos que estamos usando constantemente, como teléfonos o los autos que se conducen solos. “Pero todavía no tenemos robots autónomos que puedan movilizarse de manera independiente por la calle. Si la iniciativa de computación neuromórfica, de la cual nosotros somos parte, funciona, a lo mejor en 15 años más vamos a tener robots autónomos, que van a estar tomando decisiones relevantes, al menos en procesos industriales, más que caminando en la calle o jugando fútbol”.

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Investigadora descubre cómo gusanos heredan mecanismos de supervivencia a su descendencia

Por Camila Figueroa, LUN

Estudio de doctora Andrea Calixto reveló que el gusano C. elegans tiene un mecanismo que lo une a sus antepasados.

La diferencia entre que un humano haya nacido como tal y no como un gusano es tan mínima, dice Andrea Calixto, doctora en Neurobiología Molecular de la Universidad de Columbia, que solo un porcentaje mínimo de genes hizo la diferencia.

De hecho, asegura, un humano es tan parecido a un gusano, específicamente al de la especie Caenorhabditis elegans , que las células y proteínas fabricadas por ambos cuerpos cumplen el mismo rol: decirle al organismo cuándo crecer, cómo reproducirse o cómo defenderse.

Calixto, quien además tuvo como mentor doctoral al mismísimo Martin Chelfie -ganador del Premio Nobel Química del año 2008 por descubrir la proteína verde fluorescente en el mismo gusano (que permite ver procesos celulares que antes eran invisibles. Entre ellos, el desarrollo de las neuronas) incluso afirma que el C. Elegans es muy útil para entender cómo funcionan los humanos.

En octubre pasado, luego de cuatro años de estudio, la investigadora del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso descubrió que el gusano C. elegans tiene un mecanismo transgeneracional, es decir que lo une a sus antepasados. Ese mecanismo permite que su descendencia pueda defenderse de las cosas malas de la vida, por ejemplo, de las bacterias patógenas. Una especie de recurso que lo hace evolucionar hacia una especie más resistente, tal cual lo planteó Darwin en “El origen de las especies”.

Mecanismo de defensa

Los C. elegans se alimentan de bacterias. Les gusta su olor, pero no pueden distinguir las saludables de las menos saludables. Es más, advierte Calixto, las bacterias patógenas tienen un muy buen olor. “Sin embargo, cuando los gusanos se comen la bacteria y les infecta el intestino, esa infección va al sistema nervioso e informa que deben tomar una decisión que tiene que ver con cerrar la boca, utilizar los ácidos grasos acumulados y ponerse en un estado de letargo”, detalla la microbióloga.

Esa decisión vital que deben tomar los gusanos se llama diapausa y es producto del aprendizaje. “Demoran toda una generación en aprenderlo”, cuenta.

¿Qué es la diapausa? Calixto dice que cuando los gusanos nacen, pasan por cuatro fases larvarias hasta que finalmente llegan a la adultez. Entre el estadio dos y tres hay una larva que se llama Dauer , que tiene la capacidad de ralentizar su metabolismo y endurecerse para así dejar de comer por unos cuatro meses, hasta que pase el estrés de las bacterias malas y vuelva a tener alimento saludable. Eso es la diapausa.

“El hallazgo es que antes no se había descrito que los animales podían hacer diapausa como forma de defensa. Es importante que sea una larva y no un adulto porque los animales jóvenes son los que pueden reproducirse. Si tú sacas del ciclo de vida a un animal viejo, no sirve. La especie necesita cuidar a los jóvenes para que cuando la comunidad salga del estrés, el nicho pueda llenarse nuevamente. Ellos piensan en la comunidad, no son individualistas”, advierte.

Agrega que cuando las larvas conocen a la bacteria mala y pasan la información a los hijos, lo hacen de manera transgeneracional. “Eso sirve para preservar la especie porque los parentales le informan a su progenie lo que han aprendido y les pueden salvar la vida. Ahora estamos investigando el mecanismo por el cuál la madre traspasa la información”.

Quien se encarga de traspasar el conocimiento es la madre, que en este caso es un hermafrodita que hace de fémina, ya que, según la doctora, solo hay C. elegans machos y hermafroditas. “Hicimos cruzas de hermafroditas que tuvieron contacto con los patógenos y con machos que no lo tuvieron. No les importó que el macho no hubiese tenido el contacto con las bacterias. Les basta con la información que les traspasó la madre. Eso se llama línea germinal materna”, explica.

La importancia del gusano

Patricio Olguín, académico del Departamento de Neurociencias de la Universidad de Chile e investigador del Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI), lo aclara: “Los gusanos tienen muchos genes que están conservados en los humanos y por eso la investigación de Calixto es importante”. Agrega que “el uso de C. elegans es fundamental porque tiene vías de señalización celular que hacen básicamente lo mismo en humanos, entonces lo que podamos descubrir en ellos, también se puede extrapolar a las personas”. Por ejemplo, dice, en los primeros experimentos realizados con este gusano en la década los 60, se encontró el gen de la proteína Netrina, que les dice a las neuronas dónde tienen que hacer contacto en el cerebro. Y tal como pasa en el gusano, sucede en humanos.

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¿Cuál ciudad chilena sería la primera en caer si llegara una pandemia?

Por Bárbara Núñez, LUN

Software propone distintos escenarios en caso de enfermedades infecciosas

Investigador concluyó que la conectividad es el factor clave para que una dolencia se disperse en las cuatro urbes más pobladas del país.

¿Qué hubiera pasado en Chile si hubiese llegado una enfermedad como el ébola, el temido mal que asolóÁfrica hasta este año? ¿Qué ciudad se hubiera infectado primero? ¿Cómo hubieran reaccionado las autoridades?

Aunque esa es una realidad que no nos tocó vivir, sí ocurrió en el software computacional creado por Tomás Pérez-Acle, director del laboratorio de Biología Computacional de la Fundación Ciencia & Vida e investigador del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso. La razón para crear un Chile asolado por una enfermedad infecciosa era simple: prever cómo nos comportaríamos.

¿Cómo simulamos algo que no ha pasado? Con datos. Miles de datos. En este caso, los que se usaron para moldear este futuro distópico vinieron de los ministerios de Salud, Transporte y otras organizaciones internacionales de salud. “Además, nosotros integramos los datos del último brote de ébola en África, es decir, el número de infectados, de muertos, de personas que se recuperaron y el número de cadáveres que no fueron apropiadamente tratados para no propagar la enfermedad”, dice Pérez-Acle.

Con esto, se construyó el modelo matemático de la enfermedad. En otras palabras, un software bien parecido a un videojuego apocalíptico.

Para efectos de la simulación, sólo se consideraron las cuatro ciudades más pobladas de Chile: La Serena, Viña del Mar-Valparaíso, Santiago y Concepción.

No existe el paciente cero

“Pusimos un infectado en Santiago en el día cero. Corrimos la simulación y no pasó nada. Luego dos infectados y de nuevo no pasó nada”, dice Pérez-Acle. En el software no pasaba nada, pero en la vida real de los cinco investigadores a cargo, bastante.

Cada vez que el software corría una simulación había que esperar tres días para ver los resultados. Finalmente, llegaron a un número mágico: el diez.

“Diez personas tienen que infectarse simultáneamente para que la enfermedad se disperse”, dice Pérez-Acle. El número en sí es bastante bajo, pero rompe con la extendida creencia del “paciente cero”, típica de película hollywoodense. “Con un solo paciente la probabilidad de que esa enfermedad se disperse es tan baja que habitualmente no ocurre, a menos que ese paciente se dedique a infectar y vaya al estadio y le estornude a todo el mundo”, comenta el científico.

Desde Valparaíso a Concepción

Aunque el primer paciente se infecte en la capital, no sería inmediatamente la ciudad en tener más casos. “Descubrimos en nuestra simulación que si bien la infección comienza en Santiago, Valparaíso se infecta muchísimo más rápido, porque la cantidad de habitantes de Valparaíso en términos de la densidad es mucho mayor que la de Santiago”.

Tanto en la simulación como en la realidad, Valparaíso es la ciudad con mayores sistemas de conectividad: terminales de buses y el puerto. Cada día de la ciudad porteña salen a Santiago más de 45 buses. Todos a máxima capacidad. “Las ciudades que están más conectadas son las que primero van a caer y las que están en los extremos, las últimas”, dice. En este modelo, la última en caer sería Concepción.

¿A quién creerle?

Extendida la enfermedad ficticia, el gobierno central ficticio entra en acción. Lo impactante es que, según lo que las autoridades digitales decidan comunicarle a la población, la cantidad de enfermos varía sustancialmente.

Hay tres escenarios posibles: El primero, al entregar un mensaje incorrecto como “no hay epidemia”, la cantidad de infectados se dispara.

El segundo, cuando hay mensajes contrapuestos, sube aún más. “Cuando le das un mensaje contradictorio a las personas es peor que cuando no le das el mensaje apropiado: un gobierno que sale diciendo no hay enfermedad, te acelera rápidamente la cantidad de infectados pero cuando tienes un gobierno que dice no hay enfermedad pero tienes otra fuente igualmente confiable que te dice si hay enfermedad”, la tasa se acelera aún más”, comenta Pérez-Acle.

En el tercer escenario, cuando le das a la gente la información correcta, la enfermedad podría reducirse hasta su erradicación. Esto, dado que los infectados o mueren o bien dejan de infectar porque son conscientes de su peligro.

Eso sí, hay una trampa: “Esto es siempre y cuando las personas a las que les entreguemos el mensaje tengan más del 50% de probabilidad de tomar ese mensaje y creerlo, lo cual es súper difícil”, cuenta el investigador.

Cecilia Monge, consultora senior de Feedback Comunicaciones, concuerda. “En una era donde la posverdad (lo que la gente quiere creer) es una amenaza, un sistema que sea capaz de modelar datos de manera integrada y veraz es una tremenda herramienta para un gobierno central o cualquier organismo internacional validado. Eso sí, la información tiene que ser unívoca y tiene que tener el respeto y la validación de la ciudadanía”, comenta Monge.

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III Escuela de Verano en Neurociencia NUMIND

Se encuentran abiertas las postulaciones para la III Escuela de Verano NuMIND, dirigida a Estudiantes de establecimientos educacionales de todo el país y que durante este 2017 cursen entre 1ero y 4to medio. Para participar los estudiantes interesados deberán leer atentamente las bases de postulación en www.numind.cl/escuela

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¿Pueden los efectos espirituales de la ayahuasca ser explicados a través de la ciencia?

Por Nicole Sanguinetti, CINV

Científicos de la Universidad Autónoma de España  en el año 2016, dilucidaron a nivel cerebral el receptor involucrado en los efectos visuales de la ayahuasca. Bajo los efectos de la planta, se analizaron los cambios en las ondas cerebrales y los efectos subjetivos en sujetos voluntarios, para comprender cómo se producen algunos de los efectos psicoactivos que se han  asociado por años a la polémica ayahuasca.

No podemos olvidar el trágico suceso ocurrido en Colliguay el año 2013, cuando se descubrió que los integrantes de una secta, conocida como secta de Colliguay, liderada por Ramón Castillo Gaete o “Antares de la Luz” quemaron a un recién nacido en medio de un rito satánico. Luego de la detención de sus integrantes, se dio a conocer que el horrible acto cometido había sido llevado a cabo bajo los efectos de la ayahuasca, lo que desató una gran polémica frente a este hecho.

En las tribus amazónicas el uso de la ayahuasca está permitido, pero en Chile es considerada ilegal ya que está calificada como una droga alucinógena que puede llevar a la pérdida del control, distorsión de la realidad y estados alterados de la conciencia, en los que se observan cambios en el sentido del tiempo, des-realización, en donde el individuo se siente extraño con el mundo exterior e irreal, despersonalización, es decir, las personas se sienten extrañas con su cuerpo y con el medio ambiente, y disolución del ego. Otros efectos entre quienes la consumen destacan alucinaciones, euforia, ansiedad, taquicardia, sudoración y sinestesia, es decir, la atribución de una sensación a un sentido que no corresponde, por ejemplo: “se oye la luz” “se ven sonidos” o “se escuchan colores”, entre otros. Su abuso puede estimular delirios y psicosis en personas susceptibles, y estos síntomas pueden agravarse en quienes presentan un historial siquiátrico. Sin embargo, sus efectos no se producen de igual forma en todas las personas, ya que dependerá de las dosis ingeridas, de la susceptibilidad de cada individuo, si es que ha consumido otras drogas previamente o si, en su uso, ha mezclado dosis de ayahuasca en sinergia con otras drogas como alcohol y  marihuana, por ejemplo.

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