“Si la gente prefiere creerle más a una persona en la televisión que averiguar los datos, estamos mal” John Ewer en Mercurio Valparaíso

Por Cristián Rodríguez F./ Mercurio Valparaíso

Que el cáncer es el resultado de una vida llena de odio y que los terremotos se pueden predecir. Ambas teorías, la primera del médico de la Universidad de Chile Ricardo Soto y la segunda de un grupo de científicos franceses, han sido duramente criticadas en los últimos días por la comunidad científica.

“Es una lata que una persona que dice ser un doctor esté dando esos consejos. Si efectivamente no hay sustento, la gente con cáncer se va a creer que es mala por mucho que no se sienta así”

Según explicó el investigador del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV), John Ewer, cualquiera “podría armar un relato” de este tipo, pero que a la hora de validarlo científicamente “no existen datos que sustenten la idea”.

– ¿Cómo enfrenta la comunidad científica todas estas aseveraciones sobre los terremotos, por ejemplo, y el desarrollo de un cáncer en una persona?

– Es extraña toda esta tendencia porque la ciencia no se pronuncia sobre las cosas de manera dogmática, sino que las investiga. La ciencia puede predecir temblores en términos aproximados, por las condiciones geográficas de Chile que está en el encuentro de las placas de Nazca y Sudamericana. Entonces, esta región acumula tensiones con el tiempo, la que no se ha ido para ningún lado, por lo que efectivamente va a haber un terremoto. Ahora, cuándo va a pasar, uno podría basarse en el registro histórico y decir en algunos años, pero tampoco puedes decir que ocurrirá el 13 de octubre y a una determinada hora.

– ¿Y en el ámbito de la salud?

– Como en todo, hay que mirar los datos. Cuando uno mira esta aseveración de que el cáncer es causado por acumulación de odio, a priori no hay razón para pensar que que sí ni que no. Uno podría decir que una persona con mucho odio está estresada, por lo que tiene hartas hormonas de estrés, los que a la larga son esteroides que podrían afectar las células. Se podría armar un cuento que explique por qué el odio causaría un cáncer. Pero ahora hay que ir a ver los datos. Y si uno los mira, no hay ninguno que apoye esa idea.

– ¿Qué valor le dan a teorías de este tipo?

– Es una lata que una persona que dice ser un doctor esté dando esos consejos. Si efectivamente no hay sustento, la gente con cáncer se va a creer que es mala por mucho que no se sienta así. Es muy distinto a que te digan que si fumas desarrollarás un cáncer de pulmón. Ahí sí hay datos. Es un servicio negativo para la comunidad.

– ¿Será la desconfianza en el país que hace que estas teorías tengan gran impacto en las personas?

– No es tanto un tema de desconfianza, sino que de desinformación. Si la gente prefiere creerle más a una persona en la televisión que ir a averiguar los datos primero, estamos mal. El conocimiento se basa en estudios, datos, y si no avalan esa postura no es válida nomás. No es una cosa de ideología. Se le está haciendo un flaco favor a personas que ya tiene suficientes problemas. Tener un cáncer no es ningún chiste, y si además te dicen que es por culpa tuya, peor aún.

Cambio de horario

“Un horario único es la mejor manera de funcionar. Los humanos le ponemos mucha atención a la hora en que se levanta el sol. Cuando más tarde se levanta el sol, más tarde se levanta uno”

– Estamos ad portas de un nuevo cambio de horario, del cual usted siempre ha sido crítico.

– El cambio que vamos a tener es bueno en el sentido de que va a hacer que el sol se levante más temprano. En este momento está amaneciendo tipo 8:30 y los humanos le ponemos mucha atención a la hora en que se levanta el sol, que es lo que determina cuando uno se despierta. Cuando más tarde se levanta el sol, más tarde se levanta uno.

– ¿Por qué lo ideal sería tener todo el año un mismo horario?

– Porque un horario único es la mejor manera de funcionar. El que nos corresponde por la posición planetaria es el de Perú, que son dos horas menos a la nuestra. En ese horario, el sol se levanta alrededor de las 7 horas, y tú naturalmente te despertarías a esa hora. El problema no es el cambio de ahora, sino que el de tres meses más, cuando lo vuelven a cambiar. Ese es el doloroso, porque vuelves a perder una hora más de sueño.

– Tras experimentar un año con un mismo horario -el de verano-, el Gobierno decidió echar pie atrás y volver a dos sistemas…

– Es que ese fue el peor horario porque se mantuvo el de ahora. Eso significaba que en pleno invierno el sol se levantaba a las 9.30, y en un día de colegio lo hacen a las 7. Por tanto, todos los días de colegio tenías un déficit de sueño de tres horas, lo que pasa la cuenta en el aprendizaje.

– ¿Y qué espacios ha tenido la ciencia en estas decisiones?

– Poco. No entiendo por qué todos los ministros insisten en mantener los horarios cuando los datos están. Ellos lo saben. No entiendo por qué la ciencia en Chile no informa a las políticas. Es una cuestión rarísima.

– ¿Por qué?

– La ciencia que se hace en Chile es muy buena, lo que pasa es que no hay un mecanismo de conversación desde la ciencia hacia la política. Es una tragedia por dos lados. Uno, porque no se aprovechan estos recursos; y lo otro, porque la ciencia aparece siendo como un lujo y terminan diciendo que si no sirve para nada, entonces para qué la vamos a financiar. Después lo hacen porque la OCDE recomienda tal porcentaje del PIB. Es una pena porque es un recurso que está ahí.

Lee la entrevista original en MERCURIO VALPARAÍSO

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